Gero Perez Irungaray
Poeta recién llegado
Bella e inocente planta
Cruel fue el día en que naciste
trayendo solo dolor
porque a familias destruiste
quitándoles el honor.
Falso alivio prometiste
con una oscura ilusión,
una diosa te creíste
siendo solo destrucción.
Muchos caen en tus brazos
dándoles seguridad
y haces sus vidas pedazos,
al destruirlos sin piedad.
En tus venas corre rabia
y un veneno destructor;
yo no sé por qué esa savia,
mata al hombre y al amor.
¿Y es que tú no te das cuenta
o procedes sin pensar?
o será que bien te alienta
ver al pobre agonizar.
Ver familias abatirse
y sus vidas arruinar;
grandes sueños consumirse
con sólo verte llegar.
El Creador cuando te hizo
no se pudo equivocar;
desde el Cielo nunca quiso
que tú pudieras matar.
Te concedió la hermosura
con un curioso poder,
te tocó una vida dura
al convertirte en mujer.
El hombre suya te hizo
y de ti se aprovechó;
él sucumbió en un hechizo
y después te delató.
Se perdió como la pulpa
en desgracia y decepción;
echándote toda culpa
de su triste situación.
¡Cómo pudo ser tan frío
y acusarte sin razón!,
si eres bella como un río,
y de un noble corazón.
Hoy, mi alma penosa canta
pues moriste por error;
¡BELLA e INOCENTE PLANTA!,
llena de vida y dolor.
(Esta es una versión corregida gracias al apoyo del Maestro Ricardo Linares C.)
Cruel fue el día en que naciste
trayendo solo dolor
porque a familias destruiste
quitándoles el honor.
Falso alivio prometiste
con una oscura ilusión,
una diosa te creíste
siendo solo destrucción.
Muchos caen en tus brazos
dándoles seguridad
y haces sus vidas pedazos,
al destruirlos sin piedad.
En tus venas corre rabia
y un veneno destructor;
yo no sé por qué esa savia,
mata al hombre y al amor.
¿Y es que tú no te das cuenta
o procedes sin pensar?
o será que bien te alienta
ver al pobre agonizar.
Ver familias abatirse
y sus vidas arruinar;
grandes sueños consumirse
con sólo verte llegar.
El Creador cuando te hizo
no se pudo equivocar;
desde el Cielo nunca quiso
que tú pudieras matar.
Te concedió la hermosura
con un curioso poder,
te tocó una vida dura
al convertirte en mujer.
El hombre suya te hizo
y de ti se aprovechó;
él sucumbió en un hechizo
y después te delató.
Se perdió como la pulpa
en desgracia y decepción;
echándote toda culpa
de su triste situación.
¡Cómo pudo ser tan frío
y acusarte sin razón!,
si eres bella como un río,
y de un noble corazón.
Hoy, mi alma penosa canta
pues moriste por error;
¡BELLA e INOCENTE PLANTA!,
llena de vida y dolor.
(Esta es una versión corregida gracias al apoyo del Maestro Ricardo Linares C.)
Última edición: