tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las luces me tapan la visión, frente a mi se acerca un cuerpo extraño, que no puedo identificar. Tal vez sea una sensación cruel, laxa…el viento domestico de la ira.
La percepción es disoluta, involuciona y materializa los momentos del pasado.
Intrascendentes las palabras que no extirparán los sentimientos múltiples. Azotando el brote de los acertijos cartesianos, que emergen sin la vos del tiempo.
En la puja por la eterna puntuación de los segmentos líquidos.
Juntos en el viaje, distribuidos por la muerte, cobijados bajo el cuento de un adiós maldito.
Huirán las palabras.
Desaparecerán las pequeñas comicidades.
Detrás de la maldita comedia, marcará su celeridad la bruma exacta, despejando vanidades extremas. Volcará su hediondez, su pestilente soborno.
Y ahí dejará ver su verdadero rostro.
El abismado sueño de las alegrías perdidas.
Esgrimiendo entuertos.
Conspirando voluntades.
Desterrando a los suyos, escaparan entre la niebla. Como las alimañas, destripando pretextos.
Apremiando el veneno, coordinando estupores, bajará la marea indomable.
Dosificando el embrujo meticuloso, habrán de regresar los laicos carnales.
Canalizarán a los pocos que queden, hasta que todo sea soledad.
Y cuando se den cuenta, estarán viajando en la hoguera.
Migrando las penas y las tenues migajas.
En esta noche de despedida.
¿Quien cantará en la osadía?
¿Quien me dirá?
¡Vos sos un amigo!!!
La percepción es disoluta, involuciona y materializa los momentos del pasado.
Intrascendentes las palabras que no extirparán los sentimientos múltiples. Azotando el brote de los acertijos cartesianos, que emergen sin la vos del tiempo.
En la puja por la eterna puntuación de los segmentos líquidos.
Juntos en el viaje, distribuidos por la muerte, cobijados bajo el cuento de un adiós maldito.
Huirán las palabras.
Desaparecerán las pequeñas comicidades.
Detrás de la maldita comedia, marcará su celeridad la bruma exacta, despejando vanidades extremas. Volcará su hediondez, su pestilente soborno.
Y ahí dejará ver su verdadero rostro.
El abismado sueño de las alegrías perdidas.
Esgrimiendo entuertos.
Conspirando voluntades.
Desterrando a los suyos, escaparan entre la niebla. Como las alimañas, destripando pretextos.
Apremiando el veneno, coordinando estupores, bajará la marea indomable.
Dosificando el embrujo meticuloso, habrán de regresar los laicos carnales.
Canalizarán a los pocos que queden, hasta que todo sea soledad.
Y cuando se den cuenta, estarán viajando en la hoguera.
Migrando las penas y las tenues migajas.
En esta noche de despedida.
¿Quien cantará en la osadía?
¿Quien me dirá?
¡Vos sos un amigo!!!