Adrián TC
Poeta recién llegado
Rayo de luz en invierno,
Hermosa estrella de un cielo eterno,
Ángel de belleza y bondad,
Que llego hacia mí como el regalo más tierno.
Desde un cielo distante
Posaste la claridad de tu belleza radiante,
Con aliento triunfante
Y un andar elegante,
Mi corazón tomaste
Y con encanto me enamoraste.
Ángel de noble corazón
Mariposa de alas lastimadas,
Adormece un momento la razón,
Y permíteme despertar tus ilusiones olvidadas.
Ángel que inspira vida,
Esperanza adormecida,
Dime que necesitas para sonreír,
Cuéntame que anhelas para vivir,
Platícame cómo puedo llenar de dicha tu existir.
Porque cuando tú sonríes, iluminas mi vida.
Y cuando sufres la tristeza sofoca mi pecho,
Porque cuando ríes mi felicidad se desborda,
Y cuando lloras tus lágrimas me dejan desecho,
Porque cuando me miras me siento completo,
Y cuando no estás la desolación se adueña de mi mirada.
Por eso, querida niña de alma inocente,
Te entrego mi corazón, mi alma, mi mente,
Y una promesa que cumpliré incesantemente,
De devolverte la felicidad y la sonrisa radiante,
De llenar tu vida con el amor más puro y fascinante…
Y si aún esto no puede convencerte,
No sé querida niña, que más podría yo darte.
Hermosa estrella de un cielo eterno,
Ángel de belleza y bondad,
Que llego hacia mí como el regalo más tierno.
Desde un cielo distante
Posaste la claridad de tu belleza radiante,
Con aliento triunfante
Y un andar elegante,
Mi corazón tomaste
Y con encanto me enamoraste.
Ángel de noble corazón
Mariposa de alas lastimadas,
Adormece un momento la razón,
Y permíteme despertar tus ilusiones olvidadas.
Ángel que inspira vida,
Esperanza adormecida,
Dime que necesitas para sonreír,
Cuéntame que anhelas para vivir,
Platícame cómo puedo llenar de dicha tu existir.
Porque cuando tú sonríes, iluminas mi vida.
Y cuando sufres la tristeza sofoca mi pecho,
Porque cuando ríes mi felicidad se desborda,
Y cuando lloras tus lágrimas me dejan desecho,
Porque cuando me miras me siento completo,
Y cuando no estás la desolación se adueña de mi mirada.
Por eso, querida niña de alma inocente,
Te entrego mi corazón, mi alma, mi mente,
Y una promesa que cumpliré incesantemente,
De devolverte la felicidad y la sonrisa radiante,
De llenar tu vida con el amor más puro y fascinante…
Y si aún esto no puede convencerte,
No sé querida niña, que más podría yo darte.