P
Paloma Martin
Invitado
Desde antes de tener memoria,
de tan corta que era mi vida
yo ya intuía que dentro de mi pecho
germinaban las palabras
en racimos como uvas maduras.
Tan dulces, que las decía en voz alta
para convidarle al viento sus sabores.
Yo ya sabía que crecían en mí,
las palabras en ramos
como flores de todos colores.
Tan perfumadas,
que las leía en voz alta
para regalarle al día
su aroma a flor
recién cortada.
La brisa de vez en cuando me trae
de nuevo los poemas
que le regalé cuando era una criatura.
Y ahora que ya tengo memoria
porque mi vida ya es una vida
que no olvida.
Ahora recuerdo,
que cuando escribía
con faltas de ortografía,
y le ponía alma y voz
a todas las cosas,
lo que aún no sabía ,
era que a ese juego
al que jugaba,
se le llamaba poesía.
de tan corta que era mi vida
yo ya intuía que dentro de mi pecho
germinaban las palabras
en racimos como uvas maduras.
Tan dulces, que las decía en voz alta
para convidarle al viento sus sabores.
Yo ya sabía que crecían en mí,
las palabras en ramos
como flores de todos colores.
Tan perfumadas,
que las leía en voz alta
para regalarle al día
su aroma a flor
recién cortada.
La brisa de vez en cuando me trae
de nuevo los poemas
que le regalé cuando era una criatura.
Y ahora que ya tengo memoria
porque mi vida ya es una vida
que no olvida.
Ahora recuerdo,
que cuando escribía
con faltas de ortografía,
y le ponía alma y voz
a todas las cosas,
lo que aún no sabía ,
era que a ese juego
al que jugaba,
se le llamaba poesía.
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