Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Prefiero que tu boca no me reconozca,
a que me nombres desconocido,
y que tu piel haya borrado mis dedos,
a que seas entera, un planeta distante y distraído.
Todas las caricias con brújulas de amor
se hundieron en el espacio que me has dejado.
Las maderas del naufragio,
están tan húmedas para brotar una llama sobre
el tiento,
pero prefiero ocupar lugar en la arena de la guerra
antes de ser cenizas fácil de tu aliento.
Nos llenamos de tantas promesas
para armar sobre un reloj dormido,
que un rompecabezas en un tornado
fue más fácil de salvar.
Ahora que se contar el tiempo que te tuve a mi lado,
me di cuenta que todo alrededor es inmensidad.
El camino es una flecha clavada al horizonte,
yo trato de caminarla para desandar el dolor
del ocaso.
Mataste tanta luz con tu belleza, que al irte,
la noche se hizo tirana y espesa.
Trato de escapar de ti,
y solo se abre la puerta de tu ausencia.
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