NACIMIENTO DEL DESEO.
Tarde que acaba, sonrisas,
furtivos besos, caricias,
sofocos tras de las brisas,
aromas que son delicias.
Cándidos tus ojos miran
mis manos sobre tus pechos;
dos avecillas conspiran
como ninfas al acecho.
Temblor que acucia tus pulsos
Sangre como lava o vino
besos ahora convulsos
inexorable destino.
Ya la noche y tú en mis brazos
y un placer inaugural
nacido en dulces regazos:
elixir de lo fatal.
Tu mirada ya no es cándida
pero tus manos son sabias
para la caricia lánguida
que excita las viejas savias.
Sátiro y dulce Afrodita,
maestro y párvula sangre
que ya la pasión excita,
carnes donde me desangre.
Tarde que acaba, sonrisas,
furtivos besos, caricias,
sofocos tras de las brisas,
aromas que son delicias.
Cándidos tus ojos miran
mis manos sobre tus pechos;
dos avecillas conspiran
como ninfas al acecho.
Temblor que acucia tus pulsos
Sangre como lava o vino
besos ahora convulsos
inexorable destino.
Ya la noche y tú en mis brazos
y un placer inaugural
nacido en dulces regazos:
elixir de lo fatal.
Tu mirada ya no es cándida
pero tus manos son sabias
para la caricia lánguida
que excita las viejas savias.
Sátiro y dulce Afrodita,
maestro y párvula sangre
que ya la pasión excita,
carnes donde me desangre.