Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
El corazón ya no concibe
El corazón ya no concibe, esa soledad que deshoja
mi alma vacía y muerta,ahora el silencio me estorba,
repentinamente se doblega mi calma,
se prolonga esa palabra de desamor en todas las esquinas
de mi piel errante, que a veces te busca y a veces te extraña,
no importa hoy, que te recuerde más que ayer,
que mi pensamiento se vuelque en pensarte... No te tendre,
quizá no te tendre y no me detendre en esa libertad
que me confunde, mi corazón ya no concibe, estar solo.
El corazón ya no soporta, perseguir la sombra intensa de tu ser
crespo e insabio, pálidas lucen mis noches, mi existencia flaca
no cesa de reclamar tu nombre, mi ambrosía no sucumbe
y el corazón ya no concibe... Voy fingiendo que no te conocen
mis labios , voy por esa senda solitaria donde no me habita
tu cuerpo de estrella.
El corazón ya no concibe, que mis horas añejas merezcan tu distancia,
es preciso difundir mi agonía y prescindir de ti, forjar la herida otoñal
y consumirme a destiempo, mi nido se siente súbitamente frío...
Se agazapa mi voz muy adentro, se queda dormida en el silencio.
El corazón ya no concibe, esa soledad que deshoja
mi alma vacía y muerta,ahora el silencio me estorba,
repentinamente se doblega mi calma,
se prolonga esa palabra de desamor en todas las esquinas
de mi piel errante, que a veces te busca y a veces te extraña,
no importa hoy, que te recuerde más que ayer,
que mi pensamiento se vuelque en pensarte... No te tendre,
quizá no te tendre y no me detendre en esa libertad
que me confunde, mi corazón ya no concibe, estar solo.
El corazón ya no soporta, perseguir la sombra intensa de tu ser
crespo e insabio, pálidas lucen mis noches, mi existencia flaca
no cesa de reclamar tu nombre, mi ambrosía no sucumbe
y el corazón ya no concibe... Voy fingiendo que no te conocen
mis labios , voy por esa senda solitaria donde no me habita
tu cuerpo de estrella.
El corazón ya no concibe, que mis horas añejas merezcan tu distancia,
es preciso difundir mi agonía y prescindir de ti, forjar la herida otoñal
y consumirme a destiempo, mi nido se siente súbitamente frío...
Se agazapa mi voz muy adentro, se queda dormida en el silencio.
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