Anne_
I killed Bukowski.
Dios ayúdame
Hoy encontré las hebras muertas de mi cabello,
las hebras rebeldes que tanto tiempo
me ensortijaron las cejas y callaron mis estupefactos
ladridos al televisor,
al cabo de estas frases de plata,
releeré mis cartas al oxido,
no puedo ayudarme, no puedo detenerme,
ni siquiera puedo avanzar,
volar por el horizonte todos los días ya me acongoja,
ya me destornilla y,
¿Qué rayos son estas olas esmaltadas
que argumentan contra mis peleas?,
¿ qué enemigos son estos
que descoronan todas las melodías
que nadan en el regazo de las aguas ciegas
que despiden mis manos cuando tomo una ducha?
Sterogigantes dorados de la radio triste,
es un largo, largo frenesí
de aquí hasta la muerte,
todo el mundo sabe ruborizarse bajo el sol,
todo el mundo sabe olvidarse las respuestas,
todo el mundo sabe lo que tiene que saber,
la gente me emparenta con el destierro,
con las tardes mudas
cuando nadie pierde tiempo
y el sol descarrila los compactos.
Sterogigantes dorados de la radio triste,
este largo, largo olvido de mis cabellos,
sterogigantes dorados de la radio triste,
bautizos,
caminatas,
volantes,
ideas,
libros,
portafolios,
cigarrillos,
y esta melodía descorazonada
que enaltece mis rodillas
sobre las sombras de color avellana
rodando cuesta arriba de mis hombros
y desfila una enorme nostalgia de aves muertas,
de aires ebrios, de lagartos bronceados,
pero sobre todo,
nostalgia de haber vivido sentada en una banqueta,
cuando se puso de moda la lluvia y la tristeza.
Sterogigantes dorados de la radio triste,
me siento muy triste...
Muy triste.
Hoy encontré las hebras muertas de mi cabello,
las hebras rebeldes que tanto tiempo
me ensortijaron las cejas y callaron mis estupefactos
ladridos al televisor,
al cabo de estas frases de plata,
releeré mis cartas al oxido,
no puedo ayudarme, no puedo detenerme,
ni siquiera puedo avanzar,
volar por el horizonte todos los días ya me acongoja,
ya me destornilla y,
¿Qué rayos son estas olas esmaltadas
que argumentan contra mis peleas?,
¿ qué enemigos son estos
que descoronan todas las melodías
que nadan en el regazo de las aguas ciegas
que despiden mis manos cuando tomo una ducha?
Sterogigantes dorados de la radio triste,
es un largo, largo frenesí
de aquí hasta la muerte,
todo el mundo sabe ruborizarse bajo el sol,
todo el mundo sabe olvidarse las respuestas,
todo el mundo sabe lo que tiene que saber,
la gente me emparenta con el destierro,
con las tardes mudas
cuando nadie pierde tiempo
y el sol descarrila los compactos.
Sterogigantes dorados de la radio triste,
este largo, largo olvido de mis cabellos,
sterogigantes dorados de la radio triste,
bautizos,
caminatas,
volantes,
ideas,
libros,
portafolios,
cigarrillos,
y esta melodía descorazonada
que enaltece mis rodillas
sobre las sombras de color avellana
rodando cuesta arriba de mis hombros
y desfila una enorme nostalgia de aves muertas,
de aires ebrios, de lagartos bronceados,
pero sobre todo,
nostalgia de haber vivido sentada en una banqueta,
cuando se puso de moda la lluvia y la tristeza.
Sterogigantes dorados de la radio triste,
me siento muy triste...
Muy triste.