Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
La brisa refrescando donde ayer
las pieles eran soles de verano,
el hambre el alimento cotidiano
nutriéndonos a cada amanecer.
La vida germinando por doquier
-cantando la excelencia de lo humano-
saciaba con su fuego soberano
los cuerpos hasta hacernos fenecer.
La manos abarcaban claramente
el ímpetu inmortal que da cabida
al alma en una sed más que evidente…
El Tiempo refrescando nos convida
a darnos al amor serenamente
sin la celeridad de su embestida.
las pieles eran soles de verano,
el hambre el alimento cotidiano
nutriéndonos a cada amanecer.
La vida germinando por doquier
-cantando la excelencia de lo humano-
saciaba con su fuego soberano
los cuerpos hasta hacernos fenecer.
La manos abarcaban claramente
el ímpetu inmortal que da cabida
al alma en una sed más que evidente…
El Tiempo refrescando nos convida
a darnos al amor serenamente
sin la celeridad de su embestida.