Évano
Libre, sin dioses.
No han querido las costas
besar mis labios bravos.
Solo las rocas entre
la boca de los árboles;
Mis aguas invadidas
por mi ánima infinita
vuelven negro a mi océano;
Vuela, futuro libre
y reposa tus alas
sobre las olas leves
mecidas por el fondo
donde estoy moribundo
con lo que nunca fui.
Y come mis entrañas,
gaviota de la muerte
y vuélvete a las costas,
a la arena de oro,
a las murallas de rocas,
a los besos del aire
y a los ojos de las copas,
de las flores y los árboles.
que ya soy agua rota,
espuma que evapora
su último hálito triste;
y un sin hola que yace
abrazado a sí mismo
y al abismo que liba
abatido y sereno.
y quede
pez
tumba
besar mis labios bravos.
Solo las rocas entre
la boca de los árboles;
y la arena tragaba
intentos y esperanzas
y el viento repartía
el vuelo de mi espuma,
intentos y esperanzas
y el viento repartía
el vuelo de mi espuma,
la rabia del impacto,
topar contra la nada
de tanta piedra sorda
inerte, ciega y muda.
topar contra la nada
de tanta piedra sorda
inerte, ciega y muda.
Y los ánimos sólidos
ahogándose en mí.
ahogándose en mí.
Mis aguas invadidas
por mi ánima infinita
vuelven negro a mi océano;
allá donde se hunde
la sal de mil lágrimas.
la sal de mil lágrimas.
Vuela, futuro libre
y reposa tus alas
sobre las olas leves
mecidas por el fondo
donde estoy moribundo
con lo que nunca fui.
Y come mis entrañas,
gaviota de la muerte
y vuélvete a las costas,
a la arena de oro,
a las murallas de rocas,
a los besos del aire
y a los ojos de las copas,
de las flores y los árboles.
Y di que ya no pongan
más vacíos por medio,
más vacíos por medio,
espuma que evapora
su último hálito triste;
y un sin hola que yace
abrazado a sí mismo
y al abismo que liba
abatido y sereno.
Que las lanzas de sol
me hieran de muerte azul
me hieran de muerte azul
mi yo
en cada
repartido
en mi
de un mar
sin fin.
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