Navasdel
Poeta adicto al portal
Ebrio de infelicidad.
Ayer, caminaba sobre vivos filos
de una vida amorosa poco intensa,
y abusando de tensar tanto los hilos
se rompió la débil y gastada defensa
que protegía de mi descaro y delirio
a una ebria y desordenada conciencia.
-¿Descubrí la verdad en el momento oportuno?-
-¿Fue inoportuno mi estado al descubrir la verdad?-
-Ese descubrimiento, ¿era lo que provocaba mi estado?-
-¡Sí a las tres preguntas!-. Con toda sinceridad.
Hoy, una resacosa vergüenza mañanera
sostiene una mirada de impotencia
entre un intenso eco que reverbera
y que trata de evitar la aurora que la ciega.
Esa mirada, se pierde en el fondo del espejo,
como un tímido brillo que se aleja,
igual que un inesperado adiós en la estación
con el último y frío beso que te deja.
¡Cierto, querido corazón!
solo en ti, mis sentimientos se reflejan;
-y en vez de afrontar el desamor,
me dediqué a brindar con las estrellas-.
Encendía fuegos de confusa pasión
con el alcohol que sobraba de mis venas
y fabricaba agrias noches de algodón
donde sólo dormía con mis penas.
Mis manos temblorosas,
ya no hacen sonar la lira dormida,
inconscientes de impertinencias dolorosas,
solo trataban de buscar la pregunta perdida
que un día, la más espinosa de las rosas
escondió en lo más profundo de mi herida.
No, no me arrepiento de haber descubierto la verdad,
tampoco a ese desconocido, -ni siquiera lejano-,
solo siento pena y ninguna necesidad
de perdonarla ella, ni a mi propio hermano.
Ayer, caminaba sobre vivos filos
de una vida amorosa poco intensa,
y abusando de tensar tanto los hilos
se rompió la débil y gastada defensa
que protegía de mi descaro y delirio
a una ebria y desordenada conciencia.
-¿Descubrí la verdad en el momento oportuno?-
-¿Fue inoportuno mi estado al descubrir la verdad?-
-Ese descubrimiento, ¿era lo que provocaba mi estado?-
-¡Sí a las tres preguntas!-. Con toda sinceridad.
Hoy, una resacosa vergüenza mañanera
sostiene una mirada de impotencia
entre un intenso eco que reverbera
y que trata de evitar la aurora que la ciega.
Esa mirada, se pierde en el fondo del espejo,
como un tímido brillo que se aleja,
igual que un inesperado adiós en la estación
con el último y frío beso que te deja.
¡Cierto, querido corazón!
solo en ti, mis sentimientos se reflejan;
-y en vez de afrontar el desamor,
me dediqué a brindar con las estrellas-.
Encendía fuegos de confusa pasión
con el alcohol que sobraba de mis venas
y fabricaba agrias noches de algodón
donde sólo dormía con mis penas.
Mis manos temblorosas,
ya no hacen sonar la lira dormida,
inconscientes de impertinencias dolorosas,
solo trataban de buscar la pregunta perdida
que un día, la más espinosa de las rosas
escondió en lo más profundo de mi herida.
No, no me arrepiento de haber descubierto la verdad,
tampoco a ese desconocido, -ni siquiera lejano-,
solo siento pena y ninguna necesidad
de perdonarla ella, ni a mi propio hermano.
En fin, cosas que pueden pasar.
Un saludo para tod@s.
Un saludo para tod@s.
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