lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Te escondes, pero te siento
muy dentro de mí, cercana,
acariciando tu eco
cada fibra de mis sueños.
Qué fue de ti, madre mía,
qué soplo de viento frío
desgajó tu corazón
dejando herido el mío...
Gemidos de espesa nieve
escarchan mi sed de ti,
yo te tuve, o me tuviste
sin esperar nunca el fin.
Mi cara quedó cubierta
por tus besos y promesas,
anhelante de tus labios
en mis sienes señalados.
Hoy los pinos me recuerdan
al mecer sus ramas verdes,
que es tu aliento el que palpita
y suspira por tenerme.