kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
SONETO AL DESAHUCIADO
Los gritos ahogados percuten mi cordura,
mis huesos hace tiempo que nadie los aguanta;
qué pútrida la angustia que rasga la garganta,
el tiempo se me acaba, clepsidra de amargura.
La tarde procelosa desgarra la costura,
se vuelan los retales de lo que fue mi manta.
Preñado estoy de nudos, el miedo se agiganta...
¿Cavé sin darme cuenta mi propia sepultura?
Ya llega la mañana cargada de alfileres...
nos quitan nuestra casa. No llores turmalina,
no llores y recuerda los vívidos ayeres;
¡los niños quieren vernos danzar sobre la ruina!,
¡¡abrázame mi vida!!, y dime que me quieres...
Los niños necesitan amor en su retina.
~ Kalkbadan ~
Madrid, abril 2013
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