Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miro tu gesto como mango desgreñado por mis dientes.
Desaforado y atrevido.
Parece que no siempre gritamos con silencios.
Ensortijados los tendones
mostramos el material perpetuado,
colgando al cansancio.
Detrás del testarudo veo tus ojos:
celosos, egoístas, anclados en mi seno,
porque la leche escasea en invierno
y en la espera desacerbada tu pulgar arriba
controlará las manadas.
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