Anne_
I killed Bukowski.
Todo el mundo culpa al mundo.
Oh serpiente que ondulas mi reflejo,
aún no levanto el rostro,
aún no potencio mis oídos y no logro encontrar
los dedos entre el cabello, mis dedos, mi cabello.
Esquinas de merthiolate, que no vengan espuelas de lata
a clavarse sobre mi ausente presencia,
he sabido que he olvidado y olvido
tratar de recordar lo sabido.
Oh serpiente plateada, yo solía cabalgar
sobre piojos color estrella, tumbando los remolinos
naranjas que asesinan estudiantes universitarios,
nunca pude ver la luz del sol,
allá afuera las orquídeas acarameladas
destartalaban a punta de quejidos,
los gallos y los gatos y los unicornios bronceados
que desgarraban ancianas en la estación del metro,
no creo, jamás creí en salvar a África,
la gente pobre y los abandonados del corazón,
los botones de mis linternas no lloraron
cuando licuaban señales de vida bajo los puentes,
en los atardeceres infestados de algodones silencios
mucho menos en las lagrimas de los muertos,
lagrimas que ascendian al paraíso,
a un paraíso de cucarachas y negaciones ultra violentas
de niños sangrando por la nariz y acérrimos bohemios
maquillándose con ceniza sobre las pestañas.
-Me mantengo de pie señor?
Oh serpiente que ondulas mi reflejo,
aún no levanto el rostro,
aún no potencio mis oídos y no logro encontrar
los dedos entre el cabello, mis dedos, mi cabello.
Esquinas de merthiolate, que no vengan espuelas de lata
a clavarse sobre mi ausente presencia,
he sabido que he olvidado y olvido
tratar de recordar lo sabido.
Oh serpiente plateada, yo solía cabalgar
sobre piojos color estrella, tumbando los remolinos
naranjas que asesinan estudiantes universitarios,
nunca pude ver la luz del sol,
allá afuera las orquídeas acarameladas
destartalaban a punta de quejidos,
los gallos y los gatos y los unicornios bronceados
que desgarraban ancianas en la estación del metro,
no creo, jamás creí en salvar a África,
la gente pobre y los abandonados del corazón,
los botones de mis linternas no lloraron
cuando licuaban señales de vida bajo los puentes,
en los atardeceres infestados de algodones silencios
mucho menos en las lagrimas de los muertos,
lagrimas que ascendian al paraíso,
a un paraíso de cucarachas y negaciones ultra violentas
de niños sangrando por la nariz y acérrimos bohemios
maquillándose con ceniza sobre las pestañas.
-Me mantengo de pie señor?