Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre después de vernos
me queda esa fiebre de buscarte,
de atesorar lo mucho que nos dimos
y lamentar lo obviado sin querer.
Siempre me pasa igual:
Necesidad de escucharte
como alimento de mi hambre de vos
(ése apetito voraz) y saberte ligada
a mi ansiedad, reafirmando tu parte
de sentimiento afín.
Es que somos oleaje de choque
de dos mares encontrados que estallan
y se apartan perlados del líquido del otro,
cada cual a su destino.
Tan solo me conforma el hecho
de salvaguardar con ausencia
las ganas rabiosas de un roce más;
ese tacto entusiasta que, de convivir,
la rutina haría pedazos.
O viceversa.
Safe Creative: 1412152781192
me queda esa fiebre de buscarte,
de atesorar lo mucho que nos dimos
y lamentar lo obviado sin querer.
Siempre me pasa igual:
Necesidad de escucharte
como alimento de mi hambre de vos
(ése apetito voraz) y saberte ligada
a mi ansiedad, reafirmando tu parte
de sentimiento afín.
Es que somos oleaje de choque
de dos mares encontrados que estallan
y se apartan perlados del líquido del otro,
cada cual a su destino.
Tan solo me conforma el hecho
de salvaguardar con ausencia
las ganas rabiosas de un roce más;
ese tacto entusiasta que, de convivir,
la rutina haría pedazos.
O viceversa.
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