ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin un adiós.
Pondré a zarpar aunque no quiera la nave del olvido
con un timón a la deriva de sueños prohibidos
un montón de palabras que se dicen al oído
y unos deseos muertos jamás vividos.
Como un rayo que parte el horizonte,
así de efímero fue algo que debió ser y no fue
agua de un torrente que al paso del río se diluye
líneas paralelas en ningún punto confluyen.
Fugaz lucero que ilumina el sendero
en un instante luz y luego interminable oscuridad
árbol que da vida y cenizas luego
hielo que se derrite en fuego eterno.
Esta incertidumbre de no saber qué sembró la duda.
No sé porqué un día te fuiste…
sin decir un adiós…sin una lágrima,
sin saber quién de los dos…nos dio la espalda.
Geber Humberto Pérez Ulín.
Pondré a zarpar aunque no quiera la nave del olvido
con un timón a la deriva de sueños prohibidos
un montón de palabras que se dicen al oído
y unos deseos muertos jamás vividos.
Como un rayo que parte el horizonte,
así de efímero fue algo que debió ser y no fue
agua de un torrente que al paso del río se diluye
líneas paralelas en ningún punto confluyen.
Fugaz lucero que ilumina el sendero
en un instante luz y luego interminable oscuridad
árbol que da vida y cenizas luego
hielo que se derrite en fuego eterno.
Esta incertidumbre de no saber qué sembró la duda.
No sé porqué un día te fuiste…
sin decir un adiós…sin una lágrima,
sin saber quién de los dos…nos dio la espalda.
Geber Humberto Pérez Ulín.