Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ella no es el drama
sino el escenario.
El eco de su voz
gira al compás
de la rueda y el yunque.
Su eje divide una arboleda
y cicatriza
ahogando el murmullo del río.
Allí los peces,
borrachos de coca-cola,
escuchan las noticias,
y un murciélago de asfalto
duerme en un semáforo
esperando a que vuelva la luna.
De sus pechos de metal
se alimentan sus actores,
a los que luego devora
para seguir creciendo.
Y crece,
y crece hacia los cielos hiriendo las nubes,
lanzando su mirada hacia los mares,
buscándose entre las aguas.
Porque ella es mansa, sumisa, y solo obedece.
sino el escenario.
El eco de su voz
gira al compás
de la rueda y el yunque.
Su eje divide una arboleda
y cicatriza
ahogando el murmullo del río.
Allí los peces,
borrachos de coca-cola,
escuchan las noticias,
y un murciélago de asfalto
duerme en un semáforo
esperando a que vuelva la luna.
De sus pechos de metal
se alimentan sus actores,
a los que luego devora
para seguir creciendo.
Y crece,
y crece hacia los cielos hiriendo las nubes,
lanzando su mirada hacia los mares,
buscándose entre las aguas.
Porque ella es mansa, sumisa, y solo obedece.