tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuela en una carcajada histriónica, después, una pausa y luego vuela por los aires.
Así inspiró su destino.
Transplantó su estigma.
La poca sanidad espiritual y, cobró una letal respuesta a sus enfermizas imágenes ansiosas.
Pero antes clavó en su pecho un ardor desde su mente.
La rabia, y el tormento placentero…Hurgaron, con la ensortijada prisa de saberse muerto antes de caer, de querer mutar al fascinante mundo del sacrilegio zúrrelo.
La otra cara del candor.
Es hora de darle vuelta a esta página maldita.
Pero sostuvo con temor su último equilibrio en el imaginario personal.
Y flaqueó una vez más.
Se orinó encima mientras caía en círculos y cuadrados.
Demostrándose así mismo, el porte de perdedor.
Ese que su compañera, ponía en evidencia cada vez que podía.
Así inspiró su destino.
Transplantó su estigma.
La poca sanidad espiritual y, cobró una letal respuesta a sus enfermizas imágenes ansiosas.
Pero antes clavó en su pecho un ardor desde su mente.
La rabia, y el tormento placentero…Hurgaron, con la ensortijada prisa de saberse muerto antes de caer, de querer mutar al fascinante mundo del sacrilegio zúrrelo.
La otra cara del candor.
Es hora de darle vuelta a esta página maldita.
Pero sostuvo con temor su último equilibrio en el imaginario personal.
Y flaqueó una vez más.
Se orinó encima mientras caía en círculos y cuadrados.
Demostrándose así mismo, el porte de perdedor.
Ese que su compañera, ponía en evidencia cada vez que podía.