la musica en los balcones
Poeta recién llegado
Os dije que os contaría lo de la bella Helena, para mi siempre de Troya, pero si os tengo que hablar por escrito, que sea a la altura de los ojos.
Si lo dejamos sólo en eso, sólo pasión, me faltan datos para el argumento, se queda sólo en eso, sólo pasión, sólo jugar, solo amor. Cuando se adapta, no hay que perder la esencia del adaptado, y yo no la vi, igual que no vi, jóvenes despelusnaos con carpetas bajo el brazo, buscando la nube del puzzles que le falta para completar sus sueños, no los vi. No vi a Helena, ni a Páris, pero si oí a Effembach, y aunque hablaba siempre en el mismo tono, sin demasiado énfasis, le entendía, no vi a Orestes, pero se le parecía, al menos hizo su trabajo, transmitir lo del griego, alegría, descarado y vital, con los ojos te decia, esto a mi no me interesa, me gusta mas lo que tu piensas. No vi a Meneláo, ni a Calcas, pero a la salida, en La Mesonera, me encontré a Noelia, la dueña, hacia bastante que no la veía, Noelia, La Mesonera, es de esas personas, que nada mas verla te alegras, aunque la veas todos los días, le pregunté por sus hijas, y me contó que antesdeayer fué con ellas a ver Violeta, me dijo que es alucinante, como miles de niños viven su primer concierto, que ya desde pequeños sienten ese deseo que tienen los corazones de dejarse llevar por la magia de la música.
Ayer fuí al Cervantes, el templo de la escena, y vi los sueños y la alegría de Orestes, y cuando Noelia me hablaba de sus niñas, vi las nubes de mi puzzles, en la mirada de la Mesonera.
Si lo dejamos sólo en eso, sólo pasión, me faltan datos para el argumento, se queda sólo en eso, sólo pasión, sólo jugar, solo amor. Cuando se adapta, no hay que perder la esencia del adaptado, y yo no la vi, igual que no vi, jóvenes despelusnaos con carpetas bajo el brazo, buscando la nube del puzzles que le falta para completar sus sueños, no los vi. No vi a Helena, ni a Páris, pero si oí a Effembach, y aunque hablaba siempre en el mismo tono, sin demasiado énfasis, le entendía, no vi a Orestes, pero se le parecía, al menos hizo su trabajo, transmitir lo del griego, alegría, descarado y vital, con los ojos te decia, esto a mi no me interesa, me gusta mas lo que tu piensas. No vi a Meneláo, ni a Calcas, pero a la salida, en La Mesonera, me encontré a Noelia, la dueña, hacia bastante que no la veía, Noelia, La Mesonera, es de esas personas, que nada mas verla te alegras, aunque la veas todos los días, le pregunté por sus hijas, y me contó que antesdeayer fué con ellas a ver Violeta, me dijo que es alucinante, como miles de niños viven su primer concierto, que ya desde pequeños sienten ese deseo que tienen los corazones de dejarse llevar por la magia de la música.
Ayer fuí al Cervantes, el templo de la escena, y vi los sueños y la alegría de Orestes, y cuando Noelia me hablaba de sus niñas, vi las nubes de mi puzzles, en la mirada de la Mesonera.