Último Poeta Maldito
Poeta asiduo al portal
En Parnaso de púrpuras de mi mente doncel
habitan bellas musas, que encarnan mi hondo numen.
Son nueve hermosuras, con sangre de clavel,
son mis ansias, son túnicas que reflejan mi lumen:
Yubelkis
Tan tímida y tan bella, cual niña en primavera.
Sus mejillas rosadas recargan sus quereres.
Es su peplo y cabello de oro grácil que llena
las mañanas doradas, las manzanas de Hespérides.
Su ternura recoge a mis ansias primeras,
sus brazos apacibles abrazan mi harmonía,
sus caricias que acogen mi doncella inocencia,
miradas invisibles que sorprenden mi día.
Amorosa su boca embelesa mi lira,
mi lira se desmaya en notas melodiosas,
¡Tan tímida y tan rosa, tan lívida suspira!
Sus ojitos azules tranquilizan los mares.
Quizás, el cielo aclara su pupila de diosa.
¡Yo sé que con sus tules apresa mis pensares!
Sofía
Sofía siempre ríe y ríe, cual chicuela,
con apariencia sáfica, vagando por boscajes.
No hay quien no se líe al mirar su espinela,
ella sonríe mágica, la esconde en sus ropajes.
Inocente y astuta: es la pálida estela
de un rojizo preludio que me anuncian los pajes
con amapola hirsuta, como furiosa esquela,
con clave prematuro, que ingenua trae males.
Es amada por mucho: por deiformes poetas,
por el sátiro agreste, por los gnomos robustos
su muslo está desnudo y posa en las glorietas.
Claman pájaros tétricos: ¡No, no, no no se fíe!.
Mas anhelos celestes le revisten los bustos.
¡Yo conseguí lo angélico ! Sofía ríe y ríe.
Kelly
Es pálida cual lis, feliz y triste y bella;
de negra cabellera, cual noche misteriosa;
Su pupila: infeliz, mas sonríe y süeña;
tan santa no desdeña, y besa luminosa.
Es púdica, no miente, titila cual estrella;
me mira cual Helena, es (triste y feliz) diosa
de añil amaneceres. Es delgada y pequeña,
sutiles dedos tiene, botón rojo de rosa.
Inconfesable es ella, su Todo todo guarda;
muy fuerte si se enoja, muy débil si te quiere;
ama la primavera, todo el año la aguarda.
Me cantó un día negro y a este hízole blanco.
Yo canté a su congoja, en sus amaneceres,
y a su luz, desde un cedro, la miré hacerse llanto.
Cinthya
Cinthya es hija de Auroras, la más callada y lista,
Ella recorre entre Horas, por vagar de mañana,
por donde el Sol se dora, brilla como amatista,
dotada cual Pandora, sagrada como Diana.
Ella logra, perfecta, que lo imposible exista.
Pues Platón le nombró el amor que ella emana.
Muchas flores selectas le componen su vista.
Ella siempre está lejos aun estando cercana.
Yo sé que su jocosa carátula me oculta
Tan sumisa a su Madre la verdad nos esconde.
¡Cinthya quiere, graciosa, que venusta la esculpan!
¡Sonríe bella musa, yo quiero tu sonrisa;
besa a este rey-paje, después besa a tu conde!
Mas se niegas risueña, imposible e irisa.
Nesaily
Artera y epicúrea, a Venus semejante.
Argentina cual luna, vespertina me ciega.
Negros son sus risos, de negruzco diamante,
traidoras rosas hizo, traidoras rosas niega.
Ay de aquel que conquiste, morirá tan amante
de su beso que hiere, de caricias tan secas,
iluso entre sus grises, creyendo ser triunfante,
oyendo mientras muere, sus risas de bohemia.
Su piel de ébano cálido enciende mis adentros,
Su cuerpo es dulce muerte, pasión, ansias, engaño,
su avatar es tan pálido: mariposa -que un viento
robara su dorado y tornó tan burlesca-
que pósase en las mieles, que causa tanto daño.
¡Ay, ya en mí me ha dejado su veneno y pureza!
Emily
Pequeña como niña y dulce cual mujer,
tu boca es fresca piña, su boca es fresca fresa,
tu gusto de campiña parece de princesa,
el vino de tu viña semeja moscatel.
tu angélica faz tiene un algo de joyel;
en él se nos advierte la náyade francesa.
Suspiros dicen: ¡bebe!. Yo: besa, besa, besa.
(me ve leve y aleve ) ¡El beso va a beber...!
Eres de piel rosada, rubor de melodiosas
y mágicas pequeñas, eres alhaja de rosas;
de seda es vuestra mano, que alza el triunfo de abril.
Eres nardo que pasa contando sus aromas.
Eres la flor risueña, el rojo de las pomas,
¡Leváis la rosa cual pámpanos, la espinas cual marfil!
Elieth
Ella fue mi triunfo de oro, ella fue la vil pena,
quien me mostró mi Yo, quien me llenó de amor,
el cantar más sonoro, que cantó este poeta.
Me dio la áurea lira, dulce, grave, en candor.
Yo besé su sagrada boca roja de seda,
Besé su piel canela y me hizo ruiseñor.
sentí correr, alada, la música en mis venas,
y el Destino y la Muerte prepararon mi adiós.
Un beso me unió a ella; un beso alejaría,
con confusa rehúsa, muy astuta y artera,
creyéndose ella, bella, dalílica Harmonía.
Mi ilusión fue ligera, la de aquella: traidora.
Ella fue mi ave-musa, fue mi flor-primavera,
se pensó citerea, mas lloró una amarga hora.
Morfea
Tan Ebúrnea y leve, tiene brazos de alabastros,
tiene muslo rosado, tiene ojitos azules,
monta un cisnes de nieve, su laureles son astros,
va desnuda en el prado, va tirando sus tules.
las campiñas le encierran en colores y aromas;
mariposas la besan, ruiseñores le cantan;
es risueña y tierna, le fascinan las pomas;
mi ideal embelesa y él con lira la encanta.
Ella encierra a las otras. Sin embargo, ninguna
se parece a ella. Todas ellas son lunas,
son estrellas, son rosas, mis líricas, ¡Son mías!
Sus cabellos son soles, sus sandalias dio Hermes.
Va veloz en veredas, llega cuando te duermes
y al tocarte conoces, el país Fantasías.
Yo
Yo soy mi propio Febo, yo canto su ágil baile;
ellas bailan y bailan, -mi Pegaso toma agua-
bailan, bailan y bailan, del Parnaso hasta el valle.
¡Mis nueve musas tengo en mi azul Nicaragua!
habitan bellas musas, que encarnan mi hondo numen.
Son nueve hermosuras, con sangre de clavel,
son mis ansias, son túnicas que reflejan mi lumen:
Yubelkis
Tan tímida y tan bella, cual niña en primavera.
Sus mejillas rosadas recargan sus quereres.
Es su peplo y cabello de oro grácil que llena
las mañanas doradas, las manzanas de Hespérides.
Su ternura recoge a mis ansias primeras,
sus brazos apacibles abrazan mi harmonía,
sus caricias que acogen mi doncella inocencia,
miradas invisibles que sorprenden mi día.
Amorosa su boca embelesa mi lira,
mi lira se desmaya en notas melodiosas,
¡Tan tímida y tan rosa, tan lívida suspira!
Sus ojitos azules tranquilizan los mares.
Quizás, el cielo aclara su pupila de diosa.
¡Yo sé que con sus tules apresa mis pensares!
Sofía
Sofía siempre ríe y ríe, cual chicuela,
con apariencia sáfica, vagando por boscajes.
No hay quien no se líe al mirar su espinela,
ella sonríe mágica, la esconde en sus ropajes.
Inocente y astuta: es la pálida estela
de un rojizo preludio que me anuncian los pajes
con amapola hirsuta, como furiosa esquela,
con clave prematuro, que ingenua trae males.
Es amada por mucho: por deiformes poetas,
por el sátiro agreste, por los gnomos robustos
su muslo está desnudo y posa en las glorietas.
Claman pájaros tétricos: ¡No, no, no no se fíe!.
Mas anhelos celestes le revisten los bustos.
¡Yo conseguí lo angélico ! Sofía ríe y ríe.
Kelly
Es pálida cual lis, feliz y triste y bella;
de negra cabellera, cual noche misteriosa;
Su pupila: infeliz, mas sonríe y süeña;
tan santa no desdeña, y besa luminosa.
Es púdica, no miente, titila cual estrella;
me mira cual Helena, es (triste y feliz) diosa
de añil amaneceres. Es delgada y pequeña,
sutiles dedos tiene, botón rojo de rosa.
Inconfesable es ella, su Todo todo guarda;
muy fuerte si se enoja, muy débil si te quiere;
ama la primavera, todo el año la aguarda.
Me cantó un día negro y a este hízole blanco.
Yo canté a su congoja, en sus amaneceres,
y a su luz, desde un cedro, la miré hacerse llanto.
Cinthya
Cinthya es hija de Auroras, la más callada y lista,
Ella recorre entre Horas, por vagar de mañana,
por donde el Sol se dora, brilla como amatista,
dotada cual Pandora, sagrada como Diana.
Ella logra, perfecta, que lo imposible exista.
Pues Platón le nombró el amor que ella emana.
Muchas flores selectas le componen su vista.
Ella siempre está lejos aun estando cercana.
Yo sé que su jocosa carátula me oculta
Tan sumisa a su Madre la verdad nos esconde.
¡Cinthya quiere, graciosa, que venusta la esculpan!
¡Sonríe bella musa, yo quiero tu sonrisa;
besa a este rey-paje, después besa a tu conde!
Mas se niegas risueña, imposible e irisa.
Nesaily
Artera y epicúrea, a Venus semejante.
Argentina cual luna, vespertina me ciega.
Negros son sus risos, de negruzco diamante,
traidoras rosas hizo, traidoras rosas niega.
Ay de aquel que conquiste, morirá tan amante
de su beso que hiere, de caricias tan secas,
iluso entre sus grises, creyendo ser triunfante,
oyendo mientras muere, sus risas de bohemia.
Su piel de ébano cálido enciende mis adentros,
Su cuerpo es dulce muerte, pasión, ansias, engaño,
su avatar es tan pálido: mariposa -que un viento
robara su dorado y tornó tan burlesca-
que pósase en las mieles, que causa tanto daño.
¡Ay, ya en mí me ha dejado su veneno y pureza!
Emily
Pequeña como niña y dulce cual mujer,
tu boca es fresca piña, su boca es fresca fresa,
tu gusto de campiña parece de princesa,
el vino de tu viña semeja moscatel.
tu angélica faz tiene un algo de joyel;
en él se nos advierte la náyade francesa.
Suspiros dicen: ¡bebe!. Yo: besa, besa, besa.
(me ve leve y aleve ) ¡El beso va a beber...!
Eres de piel rosada, rubor de melodiosas
y mágicas pequeñas, eres alhaja de rosas;
de seda es vuestra mano, que alza el triunfo de abril.
Eres nardo que pasa contando sus aromas.
Eres la flor risueña, el rojo de las pomas,
¡Leváis la rosa cual pámpanos, la espinas cual marfil!
Elieth
Ella fue mi triunfo de oro, ella fue la vil pena,
quien me mostró mi Yo, quien me llenó de amor,
el cantar más sonoro, que cantó este poeta.
Me dio la áurea lira, dulce, grave, en candor.
Yo besé su sagrada boca roja de seda,
Besé su piel canela y me hizo ruiseñor.
sentí correr, alada, la música en mis venas,
y el Destino y la Muerte prepararon mi adiós.
Un beso me unió a ella; un beso alejaría,
con confusa rehúsa, muy astuta y artera,
creyéndose ella, bella, dalílica Harmonía.
Mi ilusión fue ligera, la de aquella: traidora.
Ella fue mi ave-musa, fue mi flor-primavera,
se pensó citerea, mas lloró una amarga hora.
Morfea
Tan Ebúrnea y leve, tiene brazos de alabastros,
tiene muslo rosado, tiene ojitos azules,
monta un cisnes de nieve, su laureles son astros,
va desnuda en el prado, va tirando sus tules.
las campiñas le encierran en colores y aromas;
mariposas la besan, ruiseñores le cantan;
es risueña y tierna, le fascinan las pomas;
mi ideal embelesa y él con lira la encanta.
Ella encierra a las otras. Sin embargo, ninguna
se parece a ella. Todas ellas son lunas,
son estrellas, son rosas, mis líricas, ¡Son mías!
Sus cabellos son soles, sus sandalias dio Hermes.
Va veloz en veredas, llega cuando te duermes
y al tocarte conoces, el país Fantasías.
Yo
Yo soy mi propio Febo, yo canto su ágil baile;
ellas bailan y bailan, -mi Pegaso toma agua-
bailan, bailan y bailan, del Parnaso hasta el valle.
¡Mis nueve musas tengo en mi azul Nicaragua!
::raterno