De la copia, nace este poema.
del amor confundido de un prófugo,
una historia clínica que receta enema,
un sombrío personaje, nombrado Hugo.
el psicoanálisis recomienda Freud,
mi psicóloga a penas rosa, apenas jazmín,
mi gran enemigo el ataúd,
mi único amor el ínterin.
El pelo se desvaría,
el pato suena a pato,
el centro de la vida diaria.
la monotonía,
esa suerte de armonía,
mezclada con agua y cafeína.
tal vez taurina, el plato
con corazón de habladuría.
Tal vez estas no sean rimas,
dirán aquellas almas furtivas,
desesperanzadas, y desveladas
por la superchería, de la
vanidad de la dialéctica inventada.
De esa aventajada tortuga, nace
este poema salido del sombrero
del conejo de vidriería.
Casi mago casi trompeta,
casi cierto y casi desblanquecido
de tanto usar el cloruro sódico.
Se me escapa una idea formal,
se me pierde entre relojes
de arena y cristal,
Me parece ver, una hermosa
mujer, en los lentes de ayer,
que tan mal me han dejado ver.
del amor confundido de un prófugo,
una historia clínica que receta enema,
un sombrío personaje, nombrado Hugo.
el psicoanálisis recomienda Freud,
mi psicóloga a penas rosa, apenas jazmín,
mi gran enemigo el ataúd,
mi único amor el ínterin.
El pelo se desvaría,
el pato suena a pato,
el centro de la vida diaria.
la monotonía,
esa suerte de armonía,
mezclada con agua y cafeína.
tal vez taurina, el plato
con corazón de habladuría.
Tal vez estas no sean rimas,
dirán aquellas almas furtivas,
desesperanzadas, y desveladas
por la superchería, de la
vanidad de la dialéctica inventada.
De esa aventajada tortuga, nace
este poema salido del sombrero
del conejo de vidriería.
Casi mago casi trompeta,
casi cierto y casi desblanquecido
de tanto usar el cloruro sódico.
Se me escapa una idea formal,
se me pierde entre relojes
de arena y cristal,
Me parece ver, una hermosa
mujer, en los lentes de ayer,
que tan mal me han dejado ver.
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