hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
En los portales de tus ojos extravié mis llaves
las que abrían aquél arcón tan misterioso
donde guardabas tus recuerdos más preciados
donde arrojaste mi inocencia en mal estado.
Y ya no fui más, solo existía
y me tiraste como a un trapo arrugado
donde comenzó esta miseria que nos es vida
este camino a ningún lado y en subida.
Como siempre, llegué tarde a mi entierro
me detuve en el bar de la avenida
a celebrar esta derrota tan temida
junto a los otros perdedores, pobres tipos
mis compañeros en la ruta al destierro.
Cuando llegue a mi destino, estaré solo
aunque brille aún en mi alguna llama
es que es difícil apagar este incendio
porque no hay agua que arrojarle en éste infierno
las que abrían aquél arcón tan misterioso
donde guardabas tus recuerdos más preciados
donde arrojaste mi inocencia en mal estado.
Y ya no fui más, solo existía
y me tiraste como a un trapo arrugado
donde comenzó esta miseria que nos es vida
este camino a ningún lado y en subida.
Como siempre, llegué tarde a mi entierro
me detuve en el bar de la avenida
a celebrar esta derrota tan temida
junto a los otros perdedores, pobres tipos
mis compañeros en la ruta al destierro.
Cuando llegue a mi destino, estaré solo
aunque brille aún en mi alguna llama
es que es difícil apagar este incendio
porque no hay agua que arrojarle en éste infierno