Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los recuerdos permanecen;
como presos que ya no sienten peso en sus cadenas.
Como agua que ha caído de la gracia del mar.
Tres miradas que extraviaron su lugar,
dos secretos que ya no se pudieron conservar,
un pie que abandona el umbral.
El grito escapa;
como ave de invierno que no soportó el encierro,
como el viento que huye de aquello que habrá de frenarlo.
La gravedad no se extingue;
como un espiral que busca su origen,
como desconocidos compartiendo un espacio.
Tres estrellas que extraviaron su constelación,
dos promesas que fueron olvidadas por sus creadores.
Un cazador llorando al lado de lo que mató.
Un recuerdo que yace coagulado;
como palabras que se trabaron en la garganta,
como quien duerme sin la compañía de los sueños.
Tres semillas que no serán cosechadas por quien las sembró,
dos manos que perdieron a quien las encontró,
un sepulcro que ya nadie visitará.
Tres niños perdidos en el más frío de los deseos,
dos pilares arrepentidos de su posición.
Un río al que el océano ya no aceptó.
Tres lobos heridos escondiéndose de la luna,
dos caminos por los que ya nadie volverá.
Un dios preguntándose qué fue de lo que creó.
como presos que ya no sienten peso en sus cadenas.
Como agua que ha caído de la gracia del mar.
Tres miradas que extraviaron su lugar,
dos secretos que ya no se pudieron conservar,
un pie que abandona el umbral.
El grito escapa;
como ave de invierno que no soportó el encierro,
como el viento que huye de aquello que habrá de frenarlo.
La gravedad no se extingue;
como un espiral que busca su origen,
como desconocidos compartiendo un espacio.
Tres estrellas que extraviaron su constelación,
dos promesas que fueron olvidadas por sus creadores.
Un cazador llorando al lado de lo que mató.
Un recuerdo que yace coagulado;
como palabras que se trabaron en la garganta,
como quien duerme sin la compañía de los sueños.
Tres semillas que no serán cosechadas por quien las sembró,
dos manos que perdieron a quien las encontró,
un sepulcro que ya nadie visitará.
Tres niños perdidos en el más frío de los deseos,
dos pilares arrepentidos de su posición.
Un río al que el océano ya no aceptó.
Tres lobos heridos escondiéndose de la luna,
dos caminos por los que ya nadie volverá.
Un dios preguntándose qué fue de lo que creó.
Última edición: