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Jugábamos a ser con el deseo...(soneto)

eduardocarpio

Poeta adicto al portal
JUGÁBAMOS A SER CON EL DESEO...


Jugábamos a ser con el deseo,
apenas dos chiquillos, sin avío,
allá donde las cumbres del estío
alzaban su fervor cual jubileo...



El mismo afán de aquel que fue recreo,
arraiga su contrario más impío
y en lágrimas de mármol vuelve frío
demorando su tiempo al balbuceo...



Destroncados de un sueño o de un desdén,
por su mano los límites del nardo
engañaron tan joven primavera.



Ahora estoy aquí, por ti, rehén,
como tantos, de amor herido aguardo
morir, amor, por tal como cualquiera...


eduardocarpio
11 de febrero de 2015
 
Última edición:
El lirismo y la belleza inconmensurable que desgrana tu pluma no tiene par, Eduardo.
Tu verso es un manantial de sensibilidad poética.
Gracias, amigo, por tan impagable ratito de lectura.
Un abrazo.
 
JUGÁBAMOS A SER CON EL DESEO...

Jugábamos a ser con el deseo,
apenas dos chiquillos, sin avío,
allá donde las cumbres del estío
alzaban su fervor cual jubileo...

El mismo afán de aquel que fue recreo,
arraiga su contrario mas impío
(más)
y en lágrimas de mármol vuelve frío
demorando su tiempo al balbuceo...

Destroncados de un sueño o de un desdén,
por su mano los límites del nardo
engañaron tan joven primavera.

Ahora estoy aquí, por ti, rehén,
como tantos, de amor herido aguardo
poder morir
por tal como cualquiera...

eduardocarpio
11 de febrero de 2015
Es un hermoso poema de amor, estimado Eduardo. Más hermoso incluso que algunos de los que he leído en la antología «El Libro del amor. Poesía amorosa universal» de Rafael Arráiz Lucca ─y eso es ya decir bastante─ Sé que odias las comparaciones, pero me provocó hacer esta referencia para que pudieras captar la justa dimensión del elogio que hoy me merece tu poesía. Un soneto íntimo que nos habla de aquellos amores que han dejado su huella en el tiempo, irremediablemente inolvidables, doloramente irreconciliables. En lo formal, trataría de evitar esa perífrasis verbal en «aguardo poder morir». Por otra parte, pendiente con el acento diacrítico que diferencia al adverbio «más» de la conjunción «mas», detalles nimios que no desmerecen en absoluto tu gran obra poética.
Un abrazo infinito.
 
Última edición por un moderador:
Celebro muchísmo poder leerte de nuevo en este espacio poético, Eduardo, y más aun con tan hermoso soneto como nos ofreces aquí, cosa que realmente no me sorprende pues conozco muy bien tu calidad poética. Te había extrañado, de veras, pero ha valido la pena esperar para poder disfrutar de tan bellos versos.

Binvenido, amigo; un abrazo.
 
Bello recuerdo de las anoranzas incumplidas, en el despertar del amor, se lo puede clasificar como un soneto adolescente en el despertar de la metamorfosis humana, para recordarlos como una amareza-dulce en los momentos de tristezas. lo saludo., maestro .Afro-Toasa.
 
JUGÁBAMOS A SER CON EL DESEO...

Jugábamos a ser con el deseo,
apenas dos chiquillos, sin avío,
allá donde las cumbres del estío
alzaban su fervor cual jubileo...


El mismo afán de aquel que fue recreo,
arraiga su contrario mas impío
y en lágrimas de mármol vuelve frío
demorando su tiempo al balbuceo...


Destroncados de un sueño o de un desdén,
por su mano los límites del nardo
engañaron tan joven primavera.


Ahora estoy aquí, por ti, rehén,
como tantos, de amor herido aguardo
poder morir por tal como cualquiera...

Hermoso soneto, Eduardo. So riesgo de equivocarme, diré que veo una descripción del ciclo de vida del amor, que en sus mutaciones en el tiempo no siempre, o casi nunca, es digno de su propia y hermosa cuna en el deseo juvenil o rejuvenecedor. Muchas veces intenta el amor realimentarse de ese recuerdo encendido, tantas veces se mezcla ese recuerdo con las mezquindades cotidianas que lo van reduciendo a una prisión voluntaria, de ave temerosa que se acoge a la jaula con la puerta abierta por no confiar ya en su vuelo, rehén de sus semillas. Y claro, sabemos que este es el destino común, las excepciones están en la literatura rosa. Existe el amor maduro, doy fe, pero ¡qué difícil es de mantener! Tantos riegos y cuidados exige como la más delicada orquídea, y su floración es tan efímera...

Pido disculpas si mi afán proyectivo me ha llevado a disparatar sobre los contenidos: sin arriesgar no se puede amar, tampoco leer.

abrazo
Jorge
 
El lirismo y la belleza inconmensurable que desgrana tu pluma no tiene par, Eduardo.
Tu verso es un manantial de sensibilidad poética.
Gracias, amigo, por tan impagable ratito de lectura.
Un abrazo.

Estimado Luis
Me alegra que leas estas líneas y si te gustan, ¡qué más puedo decir! Subrayas el lirismo sobre las que caminan y ello me supone el mayor elogio. Gracias. Un abrazo. eduardocarpio
 
Es un hermoso poema de amor, estimado Eduardo. Más hermoso incluso que algunos de los que he leído en la antología «El Libro del amor. Poesía amorosa universal» de Rafael Arráiz Lucca ─y eso es ya decir bastante─ Sé que odias las comparaciones, pero me provocó hacer esta referencia para que pudieras captar la justa dimensión del elogio que hoy me merece tu poesía. Un soneto íntimo que nos habla de aquellos amores que han dejado su huella en el tiempo, irremediablemente inolvidables, doloramente irreconciliables. En lo formal, trataría de evitar esa perífrasis verbal en «aguardo poder morir». Por otra parte, pendiente con el acento diacrítico que diferencia al adverbio «más» de la conjunción «mas», detalles nimios que no desmerecen en absoluto tu gran obra poética.
Un abrazo infinito.

Estimado Elhi
Pensaba yo que el empuje de los infinitivos daba un énfasis al arrebato del soneto, pero sabiendo quién es la sensibilidad que me avisa, me rehago y repitiendo amor, queda:"morir, amor, por tal como cualquiera...". No sé si quedará "algo chapuza", pero en estos momentos soy incapaz de redondear el verso. En cualquier caso, mi agradecimiento por la lectura, siempre maestra y atenta. Ignoro el título del libro que me citas, pero procuraré ojearlo. Me ruboriza tan alto elogio, pero en la intimidad me da alas para seguir imaginando... Un abrazo. eduardocarpio
PS más-mas despiste de mi apresuramiento. Gracias de nuevo.
 
JUGÁBAMOS A SER CON EL DESEO...


Jugábamos a ser con el deseo,
apenas dos chiquillos, sin avío,
allá donde las cumbres del estío
alzaban su fervor cual jubileo...



El mismo afán de aquel que fue recreo,
arraiga su contrario más impío
y en lágrimas de mármol vuelve frío
demorando su tiempo al balbuceo...



Destroncados de un sueño o de un desdén,
por su mano los límites del nardo
engañaron tan joven primavera.



Ahora estoy aquí, por ti, rehén,
como tantos, de amor herido aguardo
morir, amor, por tal como cualquiera...


eduardocarpio
11 de febrero de 2015

Estimado Eduardo, es verdaderamente reconfortante encontrarse con este poema, profundamente hermoso, pleno de lirismo. Te felicito por tu inspiración, por tan bello trabajo. Ha sido un placer leerte.
Saludos cordiales.
Isabel.
 
Celebro muchísmo poder leerte de nuevo en este espacio poético, Eduardo, y más aun con tan hermoso soneto como nos ofreces aquí, cosa que realmente no me sorprende pues conozco muy bien tu calidad poética. Te había extrañado, de veras, pero ha valido la pena esperar para poder disfrutar de tan bellos versos.

Binvenido, amigo; un abrazo.

Estimado Juan
Lo cierto es que escribí poco, pero leí mucho. Sí surgió de modo natural el distanciamiento con el portal y de modo natural, también, resurgió el deseo de volver a estar, como casi todo en esta vida. Sin causar aburrimiento, sin expresar hartazgo. Te agradezco esta lectura tan elogiosa. Un abrazo. eduardocarpio
 
JUGÁBAMOS A SER CON EL DESEO...

Jugábamos a ser con el deseo,
apenas dos chiquillos, sin avío,
allá donde las cumbres del estío
alzaban su fervor cual jubileo...


El mismo afán de aquel que fue recreo,
arraiga su contrario mas impío
y en lágrimas de mármol vuelve frío
demorando su tiempo al balbuceo...


Destroncados de un sueño o de un desdén,
por su mano los límites del nardo
engañaron tan joven primavera.


Ahora estoy aquí, por ti, rehén,
como tantos, de amor herido aguardo
poder morir por tal como cualquiera...

Hermoso soneto, Eduardo. So riesgo de equivocarme, diré que veo una descripción del ciclo de vida del amor, que en sus mutaciones en el tiempo no siempre, o casi nunca, es digno de su propia y hermosa cuna en el deseo juvenil o rejuvenecedor. Muchas veces intenta el amor realimentarse de ese recuerdo encendido, tantas veces se mezcla ese recuerdo con las mezquindades cotidianas que lo van reduciendo a una prisión voluntaria, de ave temerosa que se acoge a la jaula con la puerta abierta por no confiar ya en su vuelo, rehén de sus semillas. Y claro, sabemos que este es el destino común, las excepciones están en la literatura rosa. Existe el amor maduro, doy fe, pero ¡qué difícil es de mantener! Tantos riegos y cuidados exige como la más delicada orquídea, y su floración es tan efímera...

Pido disculpas si mi afán proyectivo me ha llevado a disparatar sobre los contenidos: sin arriesgar no se puede amar, tampoco leer.

abrazo
Jorge

Jorge
Un pequeño canto que alaba a una criatura extraordinaria, apenas un viso en los versos, pero veraz en la letra que la describe. En efecto, la vida desarrollando su ciclo y con ello dejando, en ciertas ocasiones, el poso de tristeza. Curiosamente edité otro poema un día antes en generales y viendo tu comentario acudí a su (re)lectura. Entre otras cosas escribo:


...

En los momentos claros

la imagino esplendente,

gozosa y primitiva,

aunque si columbrara

un simple balbucir

de aliento en su ventana,

se desvanecería,

irremediablemente,

sin compasión alguna,

con plena voluntad...


¡Se aprieta alrededor,

eterna, tu hora entera¡


Es tan recurrente y obvio que tendrá que mirarme el especialista, y no me había dado cuenta, ja, ja... Un abrazo. eduardocarpio
 

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