jmacgar
Poeta veterano en el portal
Olvido
(glosando a Borges)
(glosando a Borges)
Ya somos el olvido que seremos.
el polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y que no veremos.
(del soneto de Borges: Somos el olvido que seremos)
el polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y que no veremos.
(del soneto de Borges: Somos el olvido que seremos)
Alguna vez converso con la muerte,
la imagino a mi lado en mis extremos
trances; le digo en un susurro, inerte:
“ya somos el olvido que seremos,
ya nos llegó el momento de ser nada”,
y le digo también, en esa hora:
“ mota seré, por brisas arrastrada,
del polvo elemental que nos ignora
y que es, empero, nuestra propia esencia,
la nuestra y de la fauna y de la flora,
el barro que forjó nuestra existencia
y que fue el rojo Adán y que es ahora
flor, fiera o pez, quizás polluelo en nido
o cualquier otra cosa en que pensemos,
somos pues, aun cayendo en el olvido,
todos los hombres y que no veremos.”
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la imagino a mi lado en mis extremos
trances; le digo en un susurro, inerte:
“ya somos el olvido que seremos,
ya nos llegó el momento de ser nada”,
y le digo también, en esa hora:
“ mota seré, por brisas arrastrada,
del polvo elemental que nos ignora
y que es, empero, nuestra propia esencia,
la nuestra y de la fauna y de la flora,
el barro que forjó nuestra existencia
y que fue el rojo Adán y que es ahora
flor, fiera o pez, quizás polluelo en nido
o cualquier otra cosa en que pensemos,
somos pues, aun cayendo en el olvido,
todos los hombres y que no veremos.”
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Me permito reproducir aquí íntegramente el soneto de Borges en el que basé mi glosa; creo que los lectores de buena poesía no deben perderse esta belleza:
Ya somos el olvido que seremos
el polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y que no veremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quien fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.
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