A.Lumiere
Poeta recién llegado
Dos perfectas avellanas
me observan en la noche.
Enmarcadas por largas pestañas,
detrás de ellas se esconden.
En el medio se abre paso
un tobogán curvilíneo.
Inocente perfil...
Se oye la risa de un niño.
A su fin encuentro una rosa,
una rosa color sangre.
Parece un pimpollo juvenil.
Quién sabe cuántos secretos guarde.
Inconscientemente, le habló a la rosa,
"No me tengas miedo, soy lo que esas avellanas ven".
Y en cuanto las nombro, desaparecen.
Las pestañas las cubren.
El pimpollo florece,
y su secreto descubre.
Un piano, si, un piano.
Con las teclas más hermosas.
Quién diría que la música,
se escondería en una rosa.
me observan en la noche.
Enmarcadas por largas pestañas,
detrás de ellas se esconden.
En el medio se abre paso
un tobogán curvilíneo.
Inocente perfil...
Se oye la risa de un niño.
A su fin encuentro una rosa,
una rosa color sangre.
Parece un pimpollo juvenil.
Quién sabe cuántos secretos guarde.
Inconscientemente, le habló a la rosa,
"No me tengas miedo, soy lo que esas avellanas ven".
Y en cuanto las nombro, desaparecen.
Las pestañas las cubren.
El pimpollo florece,
y su secreto descubre.
Un piano, si, un piano.
Con las teclas más hermosas.
Quién diría que la música,
se escondería en una rosa.