Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Esta es la historia de una noche, el chaval tiene veinte años y vive con los papas,
no estudia ni trabaja pero tiene coche, es la historia de una noche donde él discute
con su mamá, le llama anciana, vieja, asquerosa, ella no le deja salir de marcha,
estudia o trabaja pero de aquí no te vas, le dice mientras llora en voz baja,
del papá no se ve ni el alma, anda otra vez fuera de casa ignorando lo que pasa...
El chico agarra las llaves de su coche y el dinero mensual por hacer nada,
grita ¨Pues sabes qué me piro no te soporto más, tienes mi vida amargada, ojala
te fueras de mi casa¨ grita a su madre mientras cierra la puerta.
Son las doce de la noche ya, mira su teléfono y le escribe a un viejo colega
¨Discutí con mi vieja y estoy rallado va, nos vemos a las doce y media en el bar¨
ya lo puede imaginar el alcohol que va a catar con su colega de juerga,
tiene planeado no volver hasta mañana y que le jodan a todo lo demás.
Conduce hasta el bar dejando de pensar en su casa, allí esta su amigo
ya con la bebida en la mano le invita a pasar, es la una ya...
Y una copa tras otra hacia su boca, otra más y otra más y doce copas van ya,
son las dos y media ya, decide continuar la fiesta, su amigo le sugiere otro local,
le dice ¨Vamos para haya tu conduces, yo me siento atrás¨ él acepta y sin caminar
recto hacia el coche va, ya no hay nadie en la calle más unas tristes almas,
su gran amigo le anima para acelerar, para derrapar, para desfasar, el alcanza
los 120 kilómetros por hora pillando las curvas, apurando las rectas, sonriendo...
Y camino al establecimiento quedan 50 metros más en línea recta, ya puede oír
en su cabeza la música, la fiesta, pero a lo lejos y cada vez más cerca se ve una figura,
se ve y se ve, más cerca, más cerca, tan cerca, hasta que impacta a esa velocidad,
el coche resbala por el choque o el cadáver el cual aplasta, vuelve a impactar
esta vez contra otro coche y salta el airbag, mareado se levanta, mira hacía atrás
su amigo inconsciente está, sangre por el cristal, el reloj marca las tres y mientras
lo mira baja del coche apenas consciente, detrás del accidente la figura tirada en el
suelo de una mujer, corre mientras se tambalea, mientras llama a urgencias con lagrimas
y un corazón que vota a mil por hora en su tórax, al cuerpo inerte se acerca, le da la vuelta
para su rostro mirar y ahí se da cuenta...
Era su mamá preocupada por saber dónde su hijo se encontraba.
no estudia ni trabaja pero tiene coche, es la historia de una noche donde él discute
con su mamá, le llama anciana, vieja, asquerosa, ella no le deja salir de marcha,
estudia o trabaja pero de aquí no te vas, le dice mientras llora en voz baja,
del papá no se ve ni el alma, anda otra vez fuera de casa ignorando lo que pasa...
El chico agarra las llaves de su coche y el dinero mensual por hacer nada,
grita ¨Pues sabes qué me piro no te soporto más, tienes mi vida amargada, ojala
te fueras de mi casa¨ grita a su madre mientras cierra la puerta.
Son las doce de la noche ya, mira su teléfono y le escribe a un viejo colega
¨Discutí con mi vieja y estoy rallado va, nos vemos a las doce y media en el bar¨
ya lo puede imaginar el alcohol que va a catar con su colega de juerga,
tiene planeado no volver hasta mañana y que le jodan a todo lo demás.
Conduce hasta el bar dejando de pensar en su casa, allí esta su amigo
ya con la bebida en la mano le invita a pasar, es la una ya...
Y una copa tras otra hacia su boca, otra más y otra más y doce copas van ya,
son las dos y media ya, decide continuar la fiesta, su amigo le sugiere otro local,
le dice ¨Vamos para haya tu conduces, yo me siento atrás¨ él acepta y sin caminar
recto hacia el coche va, ya no hay nadie en la calle más unas tristes almas,
su gran amigo le anima para acelerar, para derrapar, para desfasar, el alcanza
los 120 kilómetros por hora pillando las curvas, apurando las rectas, sonriendo...
Y camino al establecimiento quedan 50 metros más en línea recta, ya puede oír
en su cabeza la música, la fiesta, pero a lo lejos y cada vez más cerca se ve una figura,
se ve y se ve, más cerca, más cerca, tan cerca, hasta que impacta a esa velocidad,
el coche resbala por el choque o el cadáver el cual aplasta, vuelve a impactar
esta vez contra otro coche y salta el airbag, mareado se levanta, mira hacía atrás
su amigo inconsciente está, sangre por el cristal, el reloj marca las tres y mientras
lo mira baja del coche apenas consciente, detrás del accidente la figura tirada en el
suelo de una mujer, corre mientras se tambalea, mientras llama a urgencias con lagrimas
y un corazón que vota a mil por hora en su tórax, al cuerpo inerte se acerca, le da la vuelta
para su rostro mirar y ahí se da cuenta...
Era su mamá preocupada por saber dónde su hijo se encontraba.