Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Ciudad.
Con tanto estruendo
no logro escuchar ni entender
mis pensamientos.
Cientos de avenidas transito
pero no encuentro atisbar mi destino.
Árboles pueblan los parques
y no inhalo un aire virginal;
aves pululan en sus copas,
sus trinares deambulan errantes.
Cantidades de faroles,
que me despojan el fulgor de las estrellas.
Y reina el concreto
que ha conseguido acorazar
hasta los corazones castos.
Hay suficiente ironía para admitir,
¡que adoro mi cuidad!
Con tanto estruendo
no logro escuchar ni entender
mis pensamientos.
Cientos de avenidas transito
pero no encuentro atisbar mi destino.
Árboles pueblan los parques
y no inhalo un aire virginal;
aves pululan en sus copas,
sus trinares deambulan errantes.
Cantidades de faroles,
que me despojan el fulgor de las estrellas.
Y reina el concreto
que ha conseguido acorazar
hasta los corazones castos.
Hay suficiente ironía para admitir,
¡que adoro mi cuidad!