Gero Perez Irungaray
Poeta recién llegado
A mi amada esposa.
Suspirando un amor verdadero,
en mis lóbregas noches de llanto,
fui contando con rabia y esmero,
esos días de horror y de espanto.
Sufrimiento, pesar, sinsabor,
soledad, frustración sin encanto;
hoy celebro, ¡se marchó el dolor!,
y por eso te entrego mi canto,
Te encontré cuando andaba en oscuras
y en tus ojos vi una ilusión;
me soltaron viejas ataduras,
desde entonces vivo con pasión.
Pues tu encanto me llena de vida,
tu sonrisa borra mi aflicción;
en tus brazos mi triste alma anida,
me has llenado de gran bendición.
Quiero a ti agradecer mi alegría,
darte mi alma, entregarte mi ser.
Solo a ti me doblego este día,
te agradezco por ser mi mujer.
Suspirando un amor verdadero,
en mis lóbregas noches de llanto,
fui contando con rabia y esmero,
esos días de horror y de espanto.
Sufrimiento, pesar, sinsabor,
soledad, frustración sin encanto;
hoy celebro, ¡se marchó el dolor!,
y por eso te entrego mi canto,
Te encontré cuando andaba en oscuras
y en tus ojos vi una ilusión;
me soltaron viejas ataduras,
desde entonces vivo con pasión.
Pues tu encanto me llena de vida,
tu sonrisa borra mi aflicción;
en tus brazos mi triste alma anida,
me has llenado de gran bendición.
Quiero a ti agradecer mi alegría,
darte mi alma, entregarte mi ser.
Solo a ti me doblego este día,
te agradezco por ser mi mujer.
Última edición: