Pilar y Nacho sueñan con nubes blancas

Paolo Luna

Poeta adicto al portal
Detrás de nubes blancas repletas de mil sueños
se van Pilar y Nacho buscando algún futuro,
dejando ríos, valles, caminos y montañas,
cambiando un mundo claro por otro muy oscuro.

Los bosques y los valles jamás deben cambiarse
por selva seca y fría con luces de colores,
si al canto de las aves no existe qué lo iguale
y menos a los frescos aromas de las flores.

Y no son sueños
las nubes de colores.

Pilar y Nacho cuentan sus sueños mientras llueve.
El fin de sus infancias veloz ya se aproxima.
Pilar sueña una cama muy tibia con muñecas
y Nacho una pelota con rico olor a lima.

Pilar cuidó de Nacho las noches de altas fiebres
pendiente estuvo Nacho cuidando sus quebrantos.
Vendieron por las calles el diario y frutas frescas
ganaron dos bocados, a veces no eran tantos.

Las nubes blancas
tampoco son encantos.

Los juegos se acabaron, llegó la adolescencia
abrió sus ojos Nacho durmiendo en celda fría.
Le hallaron por juguetes, navaja y polvo blanco,
anillos y pulseras, y sueños ya no había.

Pilar logró una cama muy fría y sin muñecas,
billetes devaluados descansan en su almohada,
amores pasajeros que nunca son amores,
a veces dejan poco y a veces dejan nada.

Y no es un sueño
la nube algodonada.

Pilar y Nacho sueñan volver a los caminos
que antaño recorrieron detrás de mariposas,
arriba vientos, aves y sol, nubes y cielos,
abajo ríos, valles y lomas tan hermosas.

Jamás se supo cómo de dónde y quiénes fueron,
quemaron sin piedad el hogar de los pequeños.
Pilar y Nacho solos y juntos se encumbraron
buscando nubes blancas repletas de mil sueños.

Pero es que nunca
las nubes tienen dueños.
Y son tan solo
hermosas nubes blancas.​
 
Última edición:
Detrás de nubes blancas repletas de mil sueños
se van Pilar y Nacho buscando algún futuro,
dejando ríos, valles, caminos y montañas,
cambiando un mundo claro por otro más oscuro.

Los bosques y los valles jamás deben cambiarse
por selva seca y fría con luces de colores,
si al canto de las aves no existe qué lo iguale
y menos a los frescos aromas de las flores.

Y no son sueños
las nubes de colores.

Pilar y Nacho cuentan sus sueños mientras llueve.
El fin de sus infancias veloz ya se aproxima.
Pilar sueña una cama muy tibia y con muñecas
y Nacho una pelota con rico olor a lima.

Pilar cuidó de Nacho las noches de altas fiebres
y Nacho agradeciole cuidando sus quebrantos.
Vendiendo por las calles el diario y frutas frescas
ganaban dos bocados y a veces no eran tantos.

Las nubes blancas
tampoco son encantos.

Los juegos se acabaron, llegó la adolescencia
y Nacho abrió sus ojos en una celda fría.
Le hallaron por juguetes, navaja y polvo blanco,
anillos y pulseras y sueños ya no había.

Pilar logró su cama muy fría y sin muñecas,
billetes devaluados descansan en su almohada,
amores pasajeros que nunca son amores,
a veces dejan poco y a veces dejan nada.

Y no es un sueño
aquella nube blanca.

Pilar y Nacho sueñan volver a los caminos
que antaño recorrieron detrás de mariposas,
arriba vientos, aves y sol, nubes y cielos,
abajo ríos, valles y lomas tan hermosas.

Pues no se sabe cómo de dónde y quiénes fueron,
quemaron sin piedad el hogar de los pequeños.
Pilar y Nacho solos y juntos se encumbraron
detrás de nubes blancas repletas de mil sueños.

Pero es que nunca
las nubes tienen dueños.
Y son tan solo
hermosas nubes blancas.
Una historia que conmueve, más estoy segura que cualquiera que sea su suerte no dejan de soñar, me ha cautivado tu lectura y la he disfrutado, saludos cordiales.
 

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