luci2
Poeta adicto al portal
Cuando amanece, abro los ojos a mi presente, soy feliz, no preciso grandes cosas, he logrado, lo poco que tengo, pues la perseverancia, el optimismo, las ganas de hacer las cosas, algunas veces por ti, otras , la mayoría, por otros, también abro la ventana del salón , contemplo el vacío y lento paisaje, de las obras que no terminan de enriquecer mi vista, ni las de los obreros, que aun no han labrado con certeza su futuro.
Cada mañana me pregunto y pregunto al mismo tiempo, a aquellos de los que en esos días, parte de lo vivido, fueron cómplices, de esa barbarie que innecesariamente se produjo, que confesé y se inmutaron. Y aun, pregunto, si podré desahogarme sin que nadie se ofenda.
¡Ya me cansé!, de que me den el visto bueno, de perdonar y olvidar, si, de olvidar, son los pocos que perdonan y olvidan, yo, si lo hice, pero una vez que la cadena sigue, no puedo, no debo, ni haré lo mismo.
¿Para qué entonces escribir , para qué amar mi trabajo, para qué proteger inocentes, si me piden callar, sobre un delito, que no cometí yo?.
Ya me cansé, no voy a cerrar mi boca, ni dejar de seguir escribiendo sobre las vivencias, advirtiendo a otros, que puedan padecerlo.
Aunque sus hijas no tengan culpa, yo, tampoco , no soy responsable de sus actos, pero si del dolor causado a tanta familia, no voy a permitir que vuelva a suceder, ahora que sé, justo desde escasas horas, que antes de mi , mientras intentaba asimilar que ese monstruo abusaba de mi, lo había hecho con una niña de ocho años, yo, pude defenderme de sus garras, de sus negros ojos, sellando mi cuerpo y esas uñas mugrientas como su mente.
Dieciséis años , no era toda una mejor, pero si adulta, en cambio ocho años, es repulsivo que habiendo casa de citas o mujeres liberales, dispuesta a echar un rato, acuda a niñas inocentes y de su propia familia.
Ya me cansé de cerrar mi boca y dejar la pluma dentro del cajón, para escribir sobre estos sucesos.
Cada mañana me pregunto y pregunto al mismo tiempo, a aquellos de los que en esos días, parte de lo vivido, fueron cómplices, de esa barbarie que innecesariamente se produjo, que confesé y se inmutaron. Y aun, pregunto, si podré desahogarme sin que nadie se ofenda.
¡Ya me cansé!, de que me den el visto bueno, de perdonar y olvidar, si, de olvidar, son los pocos que perdonan y olvidan, yo, si lo hice, pero una vez que la cadena sigue, no puedo, no debo, ni haré lo mismo.
¿Para qué entonces escribir , para qué amar mi trabajo, para qué proteger inocentes, si me piden callar, sobre un delito, que no cometí yo?.
Ya me cansé, no voy a cerrar mi boca, ni dejar de seguir escribiendo sobre las vivencias, advirtiendo a otros, que puedan padecerlo.
Aunque sus hijas no tengan culpa, yo, tampoco , no soy responsable de sus actos, pero si del dolor causado a tanta familia, no voy a permitir que vuelva a suceder, ahora que sé, justo desde escasas horas, que antes de mi , mientras intentaba asimilar que ese monstruo abusaba de mi, lo había hecho con una niña de ocho años, yo, pude defenderme de sus garras, de sus negros ojos, sellando mi cuerpo y esas uñas mugrientas como su mente.
Dieciséis años , no era toda una mejor, pero si adulta, en cambio ocho años, es repulsivo que habiendo casa de citas o mujeres liberales, dispuesta a echar un rato, acuda a niñas inocentes y de su propia familia.
Ya me cansé de cerrar mi boca y dejar la pluma dentro del cajón, para escribir sobre estos sucesos.
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