vronte
Poeta infiel al portal
Entre Muros y Espejos.
Vivimos entre muros de espejos.
Viéndonos como otros a partir del ángulo de sus reflejos,
Amándolos por las virtudes que ya son nuestras
y detestándolos por los vicios propios que habitualmente renegamos.
Esos elegantes movimientos que deleitan la mirada junto al desplante
de aquellos que exudan mal gusto.
Todo aquello y tanto más, nada más que destellos emanando directo desde adentro.
Tamaña imposible tarea poder ver aquello de lo que carecemos.
La intención secreta de todo suicida nunca ha sido aniquilarse a sí mismo
Sería demasiado trivial y puro cinismo.
EL objetivo ha sido desde el comienzo desvanecer el doloroso y hostil entorno
que ha convertido su propia vida en un despojo.
Y puesto que de reflejos trata nuestro mundo,
acabar consigo mismo es el remedio que fulmina al mundo entero
que, tantas veces sin saberlo, llevamos desde los inicios aquí adentro.
Y la soledad que impregna mis paredes,
es la vuestra y de quienquiera que hoy no está presente.
Sin importar cuantos miles de hombres tengas a tu alrededor
no existe ni uno solo que no seas tu mismo en este corredor
en que nada somos salvo una difusa proyección
de un misterio formidable que no tiene solución.
Vivimos entre muros de espejos.
Viéndonos como otros a partir del ángulo de sus reflejos,
Amándolos por las virtudes que ya son nuestras
y detestándolos por los vicios propios que habitualmente renegamos.
Esos elegantes movimientos que deleitan la mirada junto al desplante
de aquellos que exudan mal gusto.
Todo aquello y tanto más, nada más que destellos emanando directo desde adentro.
Tamaña imposible tarea poder ver aquello de lo que carecemos.
La intención secreta de todo suicida nunca ha sido aniquilarse a sí mismo
Sería demasiado trivial y puro cinismo.
EL objetivo ha sido desde el comienzo desvanecer el doloroso y hostil entorno
que ha convertido su propia vida en un despojo.
Y puesto que de reflejos trata nuestro mundo,
acabar consigo mismo es el remedio que fulmina al mundo entero
que, tantas veces sin saberlo, llevamos desde los inicios aquí adentro.
Y la soledad que impregna mis paredes,
es la vuestra y de quienquiera que hoy no está presente.
Sin importar cuantos miles de hombres tengas a tu alrededor
no existe ni uno solo que no seas tu mismo en este corredor
en que nada somos salvo una difusa proyección
de un misterio formidable que no tiene solución.
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