luci2
Poeta adicto al portal
Es mi primera clásica no competitiva, imposible competir y repetir, no sean muy duros conmigo, porque igual más que un romance, ven un avance de lo mal que canto saetas y de que es mejor dedicarme a cocinar o jugar con María y la chiflada.
De veras, enserio, sobre todo me dirijo a todos los moderadores, de todo corazón de ante mano, les ruego que me perdonen, si metí la pata al participar en esta modalidad.
Brindo este poema a Felipe de Jesús.
Muchas gracias.
Tengo la pena tan onda, tan fuerte,
como la saeta que desde aquí canto,
que tal vez no debo preocuparme,
habiendo tantos santos,
mas mi pena infinita y constante,
no cesa en el empeño en este universo,
y cojo la pluma y el papel,
como si fuera la lista de la compra,
anoto todas mis estrategias,
para sacar a hombro, como a un paso,
y esa procesión disminuye.
¡Si yo pudiera enmendar el mundo!.
Como aspiradora me faltarían bolsas,
y con la escalera de metáforas,
cerraría los agujeros negros,
cambiaria los camellos y caballos,
por carrozas históricas de hace años,
y esas madres, ¡Madre mía, que asesinan!,
sobre cunas y sin chupetes metería,
¡Ay qué dolor más grande!,
ser y no ser, quien soy, no ser pez importante,
hijos que roban, maridos que maltratan,
putas, putadas y patadas a perros viejos,
que en principio fueron capricho,
del crio, de ellas o del hastío maldito.
¡Si yo pudiera enmendar el mundo!.
Hospitales y tarjetas, políticos y sueldos,
presos y verdugos, etarras y hasta niños,
pueblos hambrientos, desnudos al viento,
tiembla la tierra, llega un tifón, victimas,
atiza a mi corazón, no termina mi canto,
sobre el cielo ángeles y muchos demonios,
sin control, sin sentido, ciento cincuenta vidas.
¡Si yo pudiera enmendar el mundo!.
Esta saeta , sin aplausos, solo lágrimas cristalinas.
De veras, enserio, sobre todo me dirijo a todos los moderadores, de todo corazón de ante mano, les ruego que me perdonen, si metí la pata al participar en esta modalidad.
Brindo este poema a Felipe de Jesús.
Muchas gracias.
Tengo la pena tan onda, tan fuerte,
como la saeta que desde aquí canto,
que tal vez no debo preocuparme,
habiendo tantos santos,
mas mi pena infinita y constante,
no cesa en el empeño en este universo,
y cojo la pluma y el papel,
como si fuera la lista de la compra,
anoto todas mis estrategias,
para sacar a hombro, como a un paso,
y esa procesión disminuye.
¡Si yo pudiera enmendar el mundo!.
Como aspiradora me faltarían bolsas,
y con la escalera de metáforas,
cerraría los agujeros negros,
cambiaria los camellos y caballos,
por carrozas históricas de hace años,
y esas madres, ¡Madre mía, que asesinan!,
sobre cunas y sin chupetes metería,
¡Ay qué dolor más grande!,
ser y no ser, quien soy, no ser pez importante,
hijos que roban, maridos que maltratan,
putas, putadas y patadas a perros viejos,
que en principio fueron capricho,
del crio, de ellas o del hastío maldito.
¡Si yo pudiera enmendar el mundo!.
Hospitales y tarjetas, políticos y sueldos,
presos y verdugos, etarras y hasta niños,
pueblos hambrientos, desnudos al viento,
tiembla la tierra, llega un tifón, victimas,
atiza a mi corazón, no termina mi canto,
sobre el cielo ángeles y muchos demonios,
sin control, sin sentido, ciento cincuenta vidas.
¡Si yo pudiera enmendar el mundo!.
Esta saeta , sin aplausos, solo lágrimas cristalinas.
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