Ramiro Gonzalo Balcaza
Poeta recién llegado
La elegancia del celeste
Mustio cielo lunar.
Y una niebla blanca
De algodón y azúcar.
Florece calma la luna
Cómo ver atreves del agua
La llama en un reflejo nocturno
Brotar de los cristales.
Rujen las industrias,
Silva en los secos el otoño,
Y la lluvia de álamos,
Desciende lenta a morir,
En réquiem de grillos.
Prismática humedad
Distorsiona los rayos,
En irregulares espacios
Donde impacta la luz.
Corre el tiempo veloz
En el gran telón del cielo,
Todo flota y es inestable,
Y quiera o no,
La nube pasa
Y solo sigue su camino.
Que tristeza no poder
Ni a duros esfuerzos
Algo intentar detener.
Sabrá la tierra cuantos siglos
Hombres y generaciones
Han mirado las mismas manchas,
Las mismas horas y sombras,
Cuantos han amado bajo tu luz,
Cuantos milenios te han suspirado,
Y quien sabe cuántos te han observado,
Arquitectura planetaria
¿Cuantos te han contemplado?
Mustio cielo lunar.
Y una niebla blanca
De algodón y azúcar.
Florece calma la luna
Cómo ver atreves del agua
La llama en un reflejo nocturno
Brotar de los cristales.
Rujen las industrias,
Silva en los secos el otoño,
Y la lluvia de álamos,
Desciende lenta a morir,
En réquiem de grillos.
Prismática humedad
Distorsiona los rayos,
En irregulares espacios
Donde impacta la luz.
Corre el tiempo veloz
En el gran telón del cielo,
Todo flota y es inestable,
Y quiera o no,
La nube pasa
Y solo sigue su camino.
Que tristeza no poder
Ni a duros esfuerzos
Algo intentar detener.
Sabrá la tierra cuantos siglos
Hombres y generaciones
Han mirado las mismas manchas,
Las mismas horas y sombras,
Cuantos han amado bajo tu luz,
Cuantos milenios te han suspirado,
Y quien sabe cuántos te han observado,
Arquitectura planetaria
¿Cuantos te han contemplado?
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