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El universo sale de la noche obscura
el rey de los corderos ha sanado
solo el bien su corazón procura
en las almas que Él ha pastoreado.
Trompetas suenan en el aire.
Las estrellas danzan en tropel,
aquel que padeció en desaire
hoy exhibe en sus manos un clavel.
Clavel que da la vida para ascender a los cielos,
al lado del Padre que espera orgulloso
a su hijo amado que murió sin recelos
para salvar a tanto menesteroso.
La pascua cristiana alimenta y da vida
a las almas que buscan un sol
para hacer su existencia menos fallida
en busca de un norte de eterno crisol.
Inspiración divina que viene del cielo
de la mano del Espíritu Santo
que llena a los humildes de albor y consuelo
ante un Dios que los ama tanto.
Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres
en la tierra de buena voluntad,
por lo que han muerto, muchos sin recordar sus nombres,
en busca de justicia, paz y hermandad.
O sana en el Cielo Señor de los milagros
a nuestros corazones dales hidalguía.
Líbranos del pecado y de hechos magros
que nos alejen de tu gran lozanía.
Aleluya claman las flores, el viento, la brisa
todo lo que reverdece aclama al Señor
para alegrarse la grey diáfana y sumisa
por las maravillas de tanto esplendor.
AUTOR: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Domingo, 05 de abril de 2015.
El universo sale de la noche obscura
el rey de los corderos ha sanado
solo el bien su corazón procura
en las almas que Él ha pastoreado.
Trompetas suenan en el aire.
Las estrellas danzan en tropel,
aquel que padeció en desaire
hoy exhibe en sus manos un clavel.
Clavel que da la vida para ascender a los cielos,
al lado del Padre que espera orgulloso
a su hijo amado que murió sin recelos
para salvar a tanto menesteroso.
La pascua cristiana alimenta y da vida
a las almas que buscan un sol
para hacer su existencia menos fallida
en busca de un norte de eterno crisol.
Inspiración divina que viene del cielo
de la mano del Espíritu Santo
que llena a los humildes de albor y consuelo
ante un Dios que los ama tanto.
Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres
en la tierra de buena voluntad,
por lo que han muerto, muchos sin recordar sus nombres,
en busca de justicia, paz y hermandad.
O sana en el Cielo Señor de los milagros
a nuestros corazones dales hidalguía.
Líbranos del pecado y de hechos magros
que nos alejen de tu gran lozanía.
Aleluya claman las flores, el viento, la brisa
todo lo que reverdece aclama al Señor
para alegrarse la grey diáfana y sumisa
por las maravillas de tanto esplendor.
AUTOR: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Domingo, 05 de abril de 2015.