XANA
Poeta fiel al portal
Tristeza,
mohín de un cielo gris
refugio de los ángeles caídos,
un cegador reflejo que hiere las pupilas.
Tristeza,
los pies helados, en gastados zapatos,
de tanto aguardar la dicha
rondando al abrigo de las esquinas.
Tristeza,
cuando la memoria se pierde,
y se engaña la cabeza
que del corazón se desentiende
haciéndolo abnegado rehén de sus emociones.
Tristeza,
melancólicas canciones
en las tardes lluviosas
que invocan ya a la noche,
enredada en un sueño,
como sacramental encrucijada.
Tristeza,
cuando las palabras, esquilmadas,
despojos carentes de todo significado,
antójanse disculpas forzadas,
interrumpidos silencios,
con que llenar las despedidas.
Tristeza,
salmodia de fúnebre tañido de campanas,
quejido que da fe del duelo y las exequias,
y rompe, con su eco, la vida
que, con la muerte, es matrimonio consumado.
Tristeza,
la soledad en el jergón
sobre sí misma acurrucada,
mecida por el arrullo de una infantil nana.
mohín de un cielo gris
refugio de los ángeles caídos,
un cegador reflejo que hiere las pupilas.
Tristeza,
los pies helados, en gastados zapatos,
de tanto aguardar la dicha
rondando al abrigo de las esquinas.
Tristeza,
cuando la memoria se pierde,
y se engaña la cabeza
que del corazón se desentiende
haciéndolo abnegado rehén de sus emociones.
Tristeza,
melancólicas canciones
en las tardes lluviosas
que invocan ya a la noche,
enredada en un sueño,
como sacramental encrucijada.
Tristeza,
cuando las palabras, esquilmadas,
despojos carentes de todo significado,
antójanse disculpas forzadas,
interrumpidos silencios,
con que llenar las despedidas.
Tristeza,
salmodia de fúnebre tañido de campanas,
quejido que da fe del duelo y las exequias,
y rompe, con su eco, la vida
que, con la muerte, es matrimonio consumado.
Tristeza,
la soledad en el jergón
sobre sí misma acurrucada,
mecida por el arrullo de una infantil nana.