Nunca fue bueno el fanatismo que al final lleva a una violencia inutil, que no solo no soluciona los problemas, sino que los acentúa y hace que el distanciamiento sea aún mayor. Matar en nombre del dios que sea, es matar, por más que se quieran buscar razones y justificar, matar en nombre de ese dios para ellos justo y bondadoso, es todavía peor. A mí que no me intenten salvar los lideres espirituales de cualquier credo, ni en el nombre de Alá, ni en el de Jesucristo, ni en el de Buda (podemos añadir cuantas deidades existan) que me dejen impía, con mis demonios y mis herejías, con mi falta de fe y con mis pecados...Que no me salven, por favor, y que no intenten así, de esa manera, salvar a nadie, allá cada cual con sus creencias, con sus razones, con sus ideas...Respeto, libertad y tolerancia, si creyéramos en estos tres valores, si lucháramos por ellos, tal vez no necesitaríamos a ningún dios por el que matar o morir... Y educación para cuestionarnos las ideas
que unos y otros nos quieren inculcar, para tener capacidad de análisis y decisión. Muy bueno tu poema, Alonso, gracias por poner el dedo en la yaga, un abrazo con el deseo de que eso de lo que hablamos ahora, no se repita más.