Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Encontré un automóvil desnudo en mi cama,
sus ruedas roncaban y olía a gasolina,
no es la primera vez que un motor me seduce,
recuerdo una motocicleta coqueta y traidora
que me daba besos al ralentí y se paraba,
acabó en un desguace enamorada de una bicicleta.
Ahora ando sobre campos de baldosas,
respiro el dulce humo de los autobuses urbanos,
escucho la música de los cláxones de los taxis.
Toda carretera nos conduce hasta el punto donde acaba,
no hay nada más allá del final de cualquier cosa,
si compramos el último modelo nos robará el corazón
pero solo se trata de salvar distancias y ganar tiempo,
nada que tenga que ver con ningún sentimiento.
sus ruedas roncaban y olía a gasolina,
no es la primera vez que un motor me seduce,
recuerdo una motocicleta coqueta y traidora
que me daba besos al ralentí y se paraba,
acabó en un desguace enamorada de una bicicleta.
Ahora ando sobre campos de baldosas,
respiro el dulce humo de los autobuses urbanos,
escucho la música de los cláxones de los taxis.
Toda carretera nos conduce hasta el punto donde acaba,
no hay nada más allá del final de cualquier cosa,
si compramos el último modelo nos robará el corazón
pero solo se trata de salvar distancias y ganar tiempo,
nada que tenga que ver con ningún sentimiento.