Agua, aguardiente y azucarillos (soneto)
Ha vestido Madrid luces y brillos,
se acerca San Isidro, Rey de fiestas,
romerías, verbenas con orquestas,
agua, aguardiente con azucarillos.
Giran las manivelas de organillos,
bajo son del chotís, vienen por cuestas
los barquilleros, cargan grandes cestas
y ruletas rifando sus barquillos.
De chulapos, chulapas y goyescos,
se llena de presencia la pradera,
envolviendo Madrid en otra escena,
llevando al casticismo quien bien quiera
comer al prado con tintorros frescos
y después de castizos... la verbena.
Luis
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