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Siete veces dos

musador

esperando...
Para Ana (Cisne)

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.
Siete luces de la luna
se apagaban en el cielo,
dos estrellas de la noche
las lloraban con el cierzo.
Cabras, montes, lunas, luces
comida son del hambriento,
en los cielos de las nubes
no hay lugar para el invierno.

Siete ranas agotaban
de la laguna los sueños,
en un junco se mecían
los ladridos de dos perros.
Siete gotas del rocío
se bañaban con estrépito
en el charco con dos rosas
que les gritaban su celo.
Ranas, juncos, gotas, charcos
son palabras de mi verso,
que me sacuden, rebeldes,
bajo el humo del incienso.

Nota. Pongo acá este enorme premio que me han concedido por este poema:

HACE TIEMPO…
A Jorge Busch

Hace tiempo que el café bebe mi abandono

en esta ciudad de girasoles ausentes

y sauces emplumados.



Hace tiempo que el sol lleva los labios apretados

y el fango prendido a mis zapatos

intenta adherirme a su espalda.



Hace tiempo que ya no insisto

en seguir la huella de los que escribieron en el viento,

solo busco la esencia de la voz

en todas las plazas de mi alma.


Hace tiempo que dejo saltar las palabras

a los versos más inhóspitos y abandonados,

ellos se acicalan o se aíslan

nada importa, si tienen la esencia clara.



¿acaso escuchas el papel romperse?

son las letras que se escapan…

a veces se confunden con el polvo,

otras se encienden y apagan

pero hay otras,

son aquellas alevosas, disipadas,

aquellas que sueñan con utopías,

ellas suelen levantar el vuelo

y le ponen alas a la poesía.

Ana Cevallos Carrión
Loja, 06 de mayo del 2015.
 
Última edición:
Siete veces dos son catorce, pensé que serían catorce versos pero no, es un romance de veinticuatro versos (7 por 3) en el que juegas para unir los sustantivos en un verso y justificarlo.

En el penúltimo verso siento que me suena mejor "que se sacuden..."

u_3c335cbc.gif
 
Bueno, 7x3=21, 8x3=24, estimado Marcos. El título es irrelevante, aunque en verdad es fruto de una asociación muy remota y muy íntima. Poco podría explicar de este poema, salvo que le he permitido a las palabras que me sacudan a su gusto. Me pasa cada vez que leo a Góngora o a Lorca: me siento prosaico, como si tuviera a mis palabras enjauladas en el significado, sin permitirles decirse. Hoy fue Góngora el culpable. La dedicatoria a Ana es consecuencia de esta búsqueda, de darles vuelo a las palabras. Ella es buena en eso.
Pasa que después de escribir así, dejando que las palabras se escriban, leo y encuentro cosas que me gustan, aunque no todas: a veces voy entendiendo con los días. Experimentos, bah.
Por ejemplo la primera vez que lo leí me sorprendí con una metáfora que me gusta mucho: la de los ladridos que se mecen en el junco. Tanto que temo habérsela robado a Lorca, tengo que revisar. Esta asociación de dos ritmos del paisaje mediante un solo verso, esta posibilidad expresiva de la lengua, es para mí esencia de mi búsqueda.
Bueno, espero haberte explicado porque dejaré ese «me» que me cuestionas.
abrazo
j
 
En la primera lectura me desconcertaste por completo, Jorge; luego vino la segunda y voy ya por la tercera.

La palabra que me ha venido a la mente cada vez que lo leo es "experimento", y veo ahora, después de leer tu respuesta a Marcos, que esa es la palabra que usas tú para explicarte añadiendo un ¡bah! junto a ella, al que no veo mucho sentido, pues ¡bah! parece una expesión despectiva que no se merecen estos versos en mi opinión.

Has hecho unos interesantísimos juegos combinando palabras; yo he establecido una especie de parangón para definir lo que creo que has hecho : es como si fueses un pintor que, un poco intuitivamente y sin ideas preestablecidas, va haciendo trazos sobre un lienzo y luego se pone a observarlos a ver qué le sugieren. A mi sí me ha parecido ver el espíritu de Lorca entre esos extraños versos; a Góngora no lo he reconocido aun.

Las palabras, amigo mío, nos dan mucho juego, y el subconsciente se suele manifestar muy habilmente por medio de ellas.

Me ha gustado, a pesar (o precisamente por) lo abstrato de este "cuadro".

Abrazo.



Para Ana (Cisne)

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.
Siete luces de la luna
se apagaban en el cielo,
dos estrellas de la noche
las lloraban con el cierzo.
Cabras, montes, lunas, luces
comida son del hambriento,
en los cielos de las nubes
no hay lugar para el invierno.

Siete ranas agotaban
de la laguna los sueños,
en un junco se mecían
los ladridos de dos perros.
Siete gotas del rocío
se bañaban con estrépito
en el charco con dos rosas
que les gritaban su celo.
Ranas, juncos, gotas, charcos
son palabras de mi verso,
que me sacuden rebeldes
bajo el humo del incienso.
 
Última edición:
Pues yo lo vuelvo a leer, Juan, y cada vez veo más cosas, con la ventaja de que puedo retocarlo para ponerlas en evidencia. Por ejemplo he visto que las «ranas agotan la laguna» en las «gotas de rocío». También que las cabras son las nubes, lo que aclara lo de las siete luces de la luna. Hallazgos a posteriori, ¿es curioso, no?
abrazo, y gracias por la lectura
j
 
Pues yo lo vuelvo a leer, Juan, y cada vez veo más cosas, con la ventaja de que puedo retocarlo para ponerlas en evidencia. Por ejemplo he visto que las «ranas agotan la laguna» en las «gotas de rocío». También que las cabras son las nubes, lo que aclara lo de las siete luces de la luna. Hallazgos a posteriori, ¿es curioso, no?
abrazo, y gracias por la lectura
j

Sí, amigo, también eso que dices de que "con la ventaja de que puedo retocarlo", me reafirma en mi parangón con el lienzo con trazos intuitivos : el pintor luego de observarlo le va añadiendo pinceladas, como buscándoles sentido a los trazos iniciales, o sea que ahora sería como un "poema en proyecto" se podría decir así , ¿no?
 
Última edición:
Jorge a mi de momento es el poema tuyo que más me gusta de los que he leído.
Tal vez sea por ese aire lorquiano que me apasiona.
Mis aplausos.
En mi opinión es un magnífico poema, digno de reconocimiemto, o premio.
Abrazos
Vuelvo a leerlo, disfruté ...




Para Ana (Cisne)

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.
Siete luces de la luna
se apagaban en el cielo,
dos estrellas de la noche
las lloraban con el cierzo.
Cabras, montes, lunas, luces
comida son del hambriento,
en los cielos de las nubes
no hay lugar para el invierno.

Siete ranas agotaban
de la laguna los sueños,
en un junco se mecían
los ladridos de dos perros.
Siete gotas del rocío
se bañaban con estrépito
en el charco con dos rosas
que les gritaban su celo.
Ranas, juncos, gotas, charcos
son palabras de mi verso,
que me sacuden rebeldes
bajo el humo del incienso.
 
Y por Dios no lo toques, dejarlo así que es una maravilla.
Ya ves lo que dice Juan. Coincido con él. Lorca está en este extraordinario poema.
Escribes muy bien Jorge,
Agradecido por este estupendo momento.
Confieso que el título casi hace que no entrara a leerte, je je....
Abrazo
 
Excelente este poema, estimado Musdor, entre los ritmos de Lorca y el surrealismo;
me recuerdan a algunos cadáveres exquisitos en que los versos se dejan acomodar por la casualidad,
y se logran resultados sorprendentes aún sin concierto previo;
en la naturaleza se observan muchos ejemplos del arte caótico (en el buen sentido de la palabra),
cuyos resultados son asombrosos;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Absolutamente encantador al oído este romance, ademas de desgranar unas imágenes poéticas de impresionante belleza. Desentrañar el fondo es algo que suele correr a cargo del lector, a veces, en poemas que el creador piensa cristalinos. Suele ocurrir, que el lector halla matices en una obra, insospechados a los ojos del poeta.
Felicidades y un abrazo, Jorge.
 
Estimado Luis Adolfo: soy un descreído total, pero creo en la humanidad y creo en la palabra. Mi relación con Lorca es de amor, y poder sacarlo de mis entrañas a un verso sería mi máxima aspiración. Gracias por tus palabras.
abrazo
j
 
Jajaja, Eduardo, me has sorprendido con tu culta y eluardiana referencia al buen vino. Con ánimo de sorprenderte también, diré que en algo se parece mi poema a una máquina de hacer conejos, ¿no es cierto? No es mi primer intento en estas arenas, pero creo que es el más genuino hasta ahora. Veremos si el duende vuelve...
¿Hay más toros en los cuadros de Kandinsky que en los de Picasso?
abrazo
j
 
Última edición:
Gracias, Luis Delamar. Con tu comentario sobre la lectura, y hablando de Góngora y Lorca a los que he mencionado en un comentario anterior como culpables de mi sensación de encierro en los significados que generó este poema, no puedo dejar de recordar la extraordinaria muestra que nos da de su calidad de lector Lorca en su conferencia sobre Góngora. La metáfora exige en su lectura a un poeta, capaz de darle vida, la metáfora muerta no es metáfora ni bebe buen vino.
agradezco profundamente tu presencia
abrazo
j
 
Estimado Luis Adolfo: soy un descreído total, pero creo en la humanidad y creo en la palabra. Mi relación con Lorca es de amor, y poder sacarlo de mis entrañas a un verso sería mi máxima aspiración. Gracias por tus palabras.
abrazo
j

No se si entiendo bien lo de descreído. Cuando yo valoro un poema es porque lo siento.
La prueba de que es un gran poema lo certifican los comentarios de Eduardo, Juan Ramón y Luis, con mis respetos al resto de poetas que han comentado. Puedo equivocarme, pero ya hablaremos cuando concedan los próximos premios. Deberías creer más en ti mismo.
Abrazo
 
Estimado Luis Adolfo: dejo acá mi testimonio de que detesto esos galardones a los que llaman premios, y ruego a quien corresponda que no me los concedan si tal cosa se les pasara por la cabeza (muy a mi pesar me han dado dos).
Lo de descreído venía a que soy ateo y tampoco creo en los espíritus inmortales (en relación con Lorca). Sí en el arte. Yo también tengo la costumbre de ser sincero. Te reitero mi agradecimiento a tus comentarios anteriores.
abrazo
j
 
Última edición:
Para Ana (Cisne)

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.
Siete luces de la luna
se apagaban en el cielo,
dos estrellas de la noche
las lloraban con el cierzo.
Cabras, montes, lunas, luces
comida son del hambriento,
en los cielos de las nubes
no hay lugar para el invierno.

Siete ranas agotaban
de la laguna los sueños,
en un junco se mecían
los ladridos de dos perros.
Siete gotas del rocío
se bañaban con estrépito
en el charco con dos rosas
que les gritaban su celo.
Ranas, juncos, gotas, charcos
son palabras de mi verso,
que me sacuden, rebeldes,
bajo el humo del incienso.
Bonitos versos, tienen música. Me recuerdan los romances antiguos de Castilla.

Saludos desde Madrid.
 
Pues si que eres rarete, ja ja ja.....
No te ofendas, mis respetos.
A mi en cambio me gustan , y me parecen bien ...
No me hace daño ni que me lo den a mi , ni que se lo den a otro, es más me provoca satisfacción.
Yo soy creyente, je je.....
Bueno está bien la diferencia.
Lo que no entiendo es que no te los retiren. Esto es cómo el que renuncia a un Oscar no...
Si tu no lo aprecias seguro que otro si lo apreciaría.
Es una opinión. Si hablas con Administración supongo que te los quitarían y así estarías más
satisfecho.
Abrazo
 
Pues no lo he logrado, Luis Adolfo. Ya le expliqué a Julia hace tiempo el origen de mi aversión. En verdad no tengo nada contra los premios, lo que me molesta son esos garabatos unidos a mi firma. Que otros los luzcan... allá ellos, pero a mí me disgustan.
te saludo
j
 
Gracias, Antonio. He leído muchos de esos romances viejos (y también nuevos), algo quedará en el oído.
abrazo
j
 
Ahora entiendo.
Me parecía extraño ver tan poco reconocimientos en un poeta de tu categoría y sabiduría.
Claro, ellos ya te conocen y se sentirán coaccionados y no te votarán.
Ya no te molesto más. A mi sí me gustan esos garabatos como tú les llamas....-.
Me parecen hasta simpáticos. Pero hombre , la frase Que otros los luzcan... allá ellos, me suena un poco desconsiderada para los que no opinamos como tú. No me enrollo más, voy a volver a leer tu gran poema , je je , aunque no lo creas......
Abrazo
 
Estimado Luis Adolfo. Tengo muy excelentes e íntimas razones para que no me guste ver esos garabatos (que lo son) en mi firma. No las expondré aquí.
Más allá de lo de la sabiduría y categoría, que no suscribo, no creo que esa sea la razón por la que no tengo más: simplemente no participo en actividades premiadas. En otro tiempo, y con otro nick, lo hice, tampoco hago de esto una cuestión de principios.
No soy para nada rarete, como lentejas como cualquiera. Dejemos esto, ¿quieres?
Como le comentaba a Epimeteo hace unos días, sé bastante bien quien soy, e incluso quien habré sido. No me aqueja la falta de fe en mí mismo.
Por este poema he recibido hace un ratito el mayor de los premios.

abrazo
j
 
Última edición:
Para Ana (Cisne)

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.
Siete luces de la luna
se apagaban en el cielo,
dos estrellas de la noche
las lloraban con el cierzo.
Cabras, montes, lunas, luces
comida son del hambriento,
en los cielos de las nubes
no hay lugar para el invierno.

Siete ranas agotaban
de la laguna los sueños,
en un junco se mecían
los ladridos de dos perros.
Siete gotas del rocío,
se bañaban con estrépito
en el charco con dos rosas
que les gritaban su celo.
Ranas, juncos, gotas, charcos
son palabras de mi verso,
que me sacuden, rebeldes,
bajo el humo del incienso.



Te aseguro Jorge que este poema tiene no solo un duende, hasta puede que tenga siete; vamos, que nos has dejado sin duendes a los demás, así los echaba yo en falta, pero claro, leyendo a Lorca...
Me han embrujado tus letras y te aseguro que todavía sin saber por qué, solo a primera vista me parecieron muy buenos tus versos, debe ser la numerología, el siete, que ya sabes que tiene su magia.
Ya desde el inicio me pareció fantástico

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.


A Lorca le hubiera entusiasmado, seguro.

Un abrazo
 
Última edición:
Para Ana (Cisne)

Siete cabras en el monte
corrían tras dos silencios,
no les bastaba ser nubes
para beberse los vientos.
Siete luces de la luna
se apagaban en el cielo,
dos estrellas de la noche
las lloraban con el cierzo.
Cabras, montes, lunas, luces
comida son del hambriento,
en los cielos de las nubes
no hay lugar para el invierno.

Siete ranas agotaban
de la laguna los sueños,
en un junco se mecían
los ladridos de dos perros.
Siete gotas del rocío
se bañaban con estrépito
en el charco con dos rosas
que les gritaban su celo.
Ranas, juncos, gotas, charcos
son palabras de mi verso,
que me sacuden, rebeldes,
bajo el humo del incienso.

Nota. Pongo acá este enorme premio que me han concedido por este poema:

HACE TIEMPO…
A Jorge Busch

Hace tiempo que el café bebe mi abandono

en esta ciudad de girasoles ausentes

y sauces emplumados.



Hace tiempo que el sol lleva los labios apretados

y el fango prendido a mis zapatos

intenta adherirme a su espalda.



Hace tiempo que ya no insisto

en seguir la huella de los que escribieron en el viento,

solo busco la esencia de la voz

en todas las plazas de mi alma.


Hace tiempo que dejo saltar las palabras

a los versos más inhóspitos y abandonados,

ellos se acicalan o se aíslan

nada importa, si tienen la esencia clara.



¿acaso escuchas el papel romperse?

son las letras que se escapan…

a veces se confunden con el polvo,

otras se encienden y apagan

pero hay otras,

son aquellas alevosas, disipadas,

aquellas que sueñan con utopías,

ellas suelen levantar el vuelo

y le ponen alas a la poesía.

Ana Cevallos Carrión
Loja, 06 de mayo del 2015.


Tenías razón Jorge, ¿qué mejor premio a tus letras que este?...¡Grande siempre, Ana, y el alto vuelo de su pluma!, un placer disfrutar de sus letras de nuevo, felicidades a ambos.
Un abrazo
 
Última edición:
Te confieso, querida Isabel, que duende o no duende lo cierto es que este poema me ha dejado mareado. Hay varias cosas en él que me gustan, pero me resulta un poco ajeno: es raro. Y lo de las rosas gritando no termino de entenderlo. El recurso retórico del siete y el dos, su repetición, creo que explica bastante su música, eso comenta Ana también (el poema venía con un comentario). Ese párrafo que mencionas a mí me parece redondo, también: ¡cuántas cosas se encuentran en las nubes! Y si es en una noche de luna, peor.
La quiero mucho a Anita, fue una de mis primeras lectoras cuando empecé a publicar aquí hace casi cuatro años, y me alentó mucho. Luego fuimos amigos y pares, lo seguimos siendo felizmente. Su búsqueda en las arenas surreales es apasionada y permanente, con muchos hallazgos. Y sí, ese premio me conmovió.

abrazo
j
 

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