benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una vetusta ave en silencio
conversaba con el río,
con el paso indolente
del transeúnte a diario,
en una mezcla frecuente
de sentimientos encontrados…
Una sombra de incompetencia,
las hojas secas en su reflejo
como un ritual añejo,
entre la culpa y la impotencia,
por el abandono de sus riberas,
la tristeza de su caudal
y de la belleza de como antes eras.
El recuerdo en su peregrinar
vive en el imaginario,
como el tiempo ya pasado
donde se refugia el transeúnte,
a esperar una luz de conciencia
que los haga despertar.
En la espera… el río se puso a llorar,
y brota un manantial
de lágrimas oscuras.
Las mariposas en su vuelo
hacen al ave exclamar,
en el eco del viento
se oye acongojada…
¡Oh Manzanares déjame pasar!
a tu río de añoranzas,
a tu identidad a lo lejos,
y el río con su tristeza
en un lento remar
esperando el amor,
se fue a bañarse al mar.
Es un poema dedicado a la conmemoración de los 500 años de Cumaná, del Estado Sucre,
de Venezuela, como una critica al abandono de su río Manzanares
conversaba con el río,
con el paso indolente
del transeúnte a diario,
en una mezcla frecuente
de sentimientos encontrados…
Una sombra de incompetencia,
las hojas secas en su reflejo
como un ritual añejo,
entre la culpa y la impotencia,
por el abandono de sus riberas,
la tristeza de su caudal
y de la belleza de como antes eras.
El recuerdo en su peregrinar
vive en el imaginario,
como el tiempo ya pasado
donde se refugia el transeúnte,
a esperar una luz de conciencia
que los haga despertar.
En la espera… el río se puso a llorar,
y brota un manantial
de lágrimas oscuras.
Las mariposas en su vuelo
hacen al ave exclamar,
en el eco del viento
se oye acongojada…
¡Oh Manzanares déjame pasar!
a tu río de añoranzas,
a tu identidad a lo lejos,
y el río con su tristeza
en un lento remar
esperando el amor,
se fue a bañarse al mar.
Es un poema dedicado a la conmemoración de los 500 años de Cumaná, del Estado Sucre,
de Venezuela, como una critica al abandono de su río Manzanares