Mayo y sin llover.

Dicen por ahí que España va a acabar siendo un desierto, y yo ya me lo empiezo a creer. Tu poema, Alonso, es brillante y muy hermoso, pero encierra una preocupante realidad, ...con esto del cambio climático y el calentamiento global (las cigüeñas y otras especies animales ya saben de ello); vamos, que nos vaya buscando la elenita un terruñito por ahí arriba, que después nos va a salir más caro, jeje.

Un abrazo compañero.
Sí, yo también lo he oído muchas veces, y a mí me pilla más cerca, que Almería y el interior de Alicante ya lo parecen. Yo por si acaso sigo plantando árboles: algarrobos, encinas, higueras... algunos no los veré en todo su apogeo pero si sirven para cambiar un poco lo que nos espera, bienvenidos sean.
¿A Orense quieres que nos mudemos?, ¡Pero si allí no hay naranjos! Yo no voy... bueno, si acaso de vacaciones; pero por cuestiones de trabajo me quedo por aquí, je je je.
Un gran abrazo, Luis, y ahora que ya ha llovido con mucha alegría.
 
Alonso qué belleza, cuántas imágenes para la falta de lluvia, tan necesaria para todo lo que vive, una vez más tus versos se hacen un regalo de una gran inspiración que contemplo y disfruto, saludos y abrazo grande poeta.
Hola Nancy, que fue escribirlo y llover todo uno. Ya hacía mucha falta el agua en todo el campo, y en la montaña que es donde tengo que ir dentro de nada.
Muchas gracias, poeta Nancy, y te mando unos frescos besos de estos de después del bendito chaparrón.
 
Funeraria tristeza lleva el río,
menguado en su caudal y en afluentes;
presumo que en verano si no llueve
han de llorar los cauces su descaro,
han de sufrir las piedras y los peces.

Qué angostos los caminos y las sombras,
y los vientos que acercan el poniente;
los minerales suelos ya no pueden
amamantar raíces con sus pechos
ni dar a luz la vida con su vientre.

Las aves surcan cielos despejados,
deshojado de nubes su celeste,
acortan los trayectos, van y vuelven
del árbol que las trae al seco nido,
de su nido a buscar nuevos vergeles.

Las cabras se alimentan de rastrojos,
ramonean el monte y su pendiente,
fenecen los renuevos existentes
reos de haber nacido en la escasez
de unas bocas hambrientas e impacientes.

Se retrasa la lluvia y en la espera
de este final de mayo delincuente
se me ocurre escribir por ver si cede
esta sequía atroz que persevera
en tragarse los charcos y las fuentes.
Ha pasado el cuarenta de Mayo y las marmóreas tazas de las fuentes ya empiezan a añorar su agua y como siga así una de dos, o llueve en junio lo que no ha caído desde abril, o va a ser un verano con restricciones.
Muy bueno estimado Alonso, excelentes versos cargados de Santa razón.
Cordial saludo
 
Leyéndote Vicent he podido sentir la sequía sobre el paisaje y todos sus habitantes, aunque está aqui en generales me ha parecido un poema muy triste. Mayo todavía no se ha terminado, vamos a darle algo de tiempo para que rectifique.
Un Abrazo grande;)
 
Ahí te va un terruñico, Los cañones del Sil, esta joyita esta en Orenseeeeeeeee
pero los lerdos de Madrid ajajaja siguen de largo para ir a la costa, a Vigo, La Coruña, Lugo, y entonces Orense no lo conoce ni dios, excepto algún listo como Jose Luis Cuerda que cuando vino a grabar "los girorasoles ciegos" se compró una casita en la ribeira sacra, y ahora hace vino.

https://www.google.es/search?q=cañones del sil&hl=es&rlz=1T4TEUA_es___ES522&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=QQBdVYbECsuP7Aaa14LQDg&ved=0CCEQsAQ&biw=1093&bih=444
Muy bonitos esos cañones del Sil.... y la muchacha de pantalón corto. !Si es que nos has mandado toda una página Web!, ja ja ja.
 
Magníficos versos Alonso, que forma tan amable de ver estas sequías de las que nosotros somos culpables, mis felicitaciones hermano he quedado gratamente complacido a pesar de lo dramático ,un fuerte abraso esperando que llueva para bien.
Hola amigo Selenschek y muchas gracias por tus palabras. Falta hace que llueva y muchos hábitos tendremos que cambiar para que la climatología no degenere más de lo que ya lo ha hecho.
Un gran abrazo amigo.
 
Magníficos versos querido poeta Vicent, aquí como esto del clima esta trocao el campesino dice: si mayo junea, junio mayea, jejeje en su sabiduria quiere decir si hay mucho calor y no llueve en mayo que es lo usual, junio sera de lluvia... quien sabe si alla.
Chevere leerte
abrazo grande
Hola Dulce, y qué cercanos son los dichos populares. Aquí se dice, " cuando marzo mayea, mayo marcea". Sólo hay un mes de diferencia pero la sabiduría popular sabe mucho.
Bastante truncado está el tiempo; aquí cada vez llueve menos, y en otros lados las inundaciones se suceden.
Un abrazote con cariño, y que venga más lluvia... que aquí la espero.
 
Que llueva que llueva para que pueda sembrar el labriego y se calma el calor. Bello poema que me hizo recordar mi niñez durante este tiempo. Saludos y Bendiciones.
Hola, Lou. Si es que tiene que llover para que todo pueda seguir su curso. Llovió al día siguiente de escribir el poema, pero aún hace falta mucha más lluvia para que el verano no se vuelva duro. Cuando éramos niños llovía mucho más... y hacía más frío que ahora.
Un abrazo amiga Lou.
 
Ay que bonito tu poema, Alonso, que necesaria es la lluvia, el agua es vida, pero desgraciadamente, cada vez parece que llueve menos, seguro que somos los humanos los responsables de esta desgracia, nos estamos cargando el planeta, aunque estas palabras estén gastadas a fuerza de ser tan repetidas. Un abrazo, Alonso, me ha gustado mucho.
 
Funeraria tristeza lleva el río,
menguado en su caudal y en afluentes;
presumo que en verano si no llueve
han de llorar los cauces su descaro,
han de sufrir las piedras y los peces.

Qué angostos los caminos y las sombras,
y los vientos que acercan el poniente;
los minerales suelos ya no pueden
amamantar raíces con sus pechos
ni dar a luz la vida con su vientre.

Las aves surcan cielos despejados,
deshojado de nubes su celeste,
acortan los trayectos, van y vuelven
del árbol que las trae al seco nido,
de su nido a buscar nuevos vergeles.

Las cabras se alimentan de rastrojos,
ramonean el monte y su pendiente,
fenecen los renuevos existentes
reos de haber nacido en la escasez
de unas bocas hambrientas e impacientes.

Se retrasa la lluvia y en la espera
de este final de mayo delincuente
se me ocurre escribir por ver si cede
esta sequía atroz que persevera
en tragarse los charcos y las fuentes.
¡Qué belleza! Un placer la lectura.
Gracias por compartirla.
 
Hola, Lou. Si es que tiene que llover para que todo pueda seguir su curso. Llovió al día siguiente de escribir el poema, pero aún hace falta mucha más lluvia para que el verano no se vuelva duro. Cuando éramos niños llovía mucho más... y hacía más frío que ahora.
Un abrazo amiga Lou.

Es verdad, antes llovía mucho mas que ahora. Parece como si el clima hubiese cambiado y ya nada es igual. Los agricultores dependían de la época de lluvia y ahora solo siembran tierras que son de riego pues se arriesgan mucho si dependen de la lluvia que no se sabe cuando lloverá.
 
Funeraria tristeza lleva el río,
menguado en su caudal y en afluentes;
presumo que en verano si no llueve
han de llorar los cauces su descaro,
han de sufrir las piedras y los peces.

Qué angostos los caminos y las sombras,
y los vientos que acercan el poniente;
los minerales suelos ya no pueden
amamantar raíces con sus pechos
ni dar a luz la vida con su vientre.

Las aves surcan cielos despejados,
deshojado de nubes su celeste,
acortan los trayectos, van y vuelven
del árbol que las trae al seco nido,
de su nido a buscar nuevos vergeles.

Las cabras se alimentan de rastrojos,
ramonean el monte y su pendiente,
fenecen los renuevos existentes
reos de haber nacido en la escasez
de unas bocas hambrientas e impacientes.

Se retrasa la lluvia y en la espera
de este final de mayo delincuente
se me ocurre escribir por ver si cede
esta sequía atroz que persevera
en tragarse los charcos y las fuentes.

A exorcisar los demonios de la sequía con este bello canto, amigo Alonso. Gracias por compartirlo. Un beso
 
Ha pasado el cuarenta de Mayo y las marmóreas tazas de las fuentes ya empiezan a añorar su agua y como siga así una de dos, o llueve en junio lo que no ha caído desde abril, o va a ser un verano con restricciones.
Muy bueno estimado Alonso, excelentes versos cargados de Santa razón.
Cordial saludo
Eso es lo que está ocurriendo; que no llueve cuando tiene que llover y después todo se trastoca hasta el punto que aveces las esperadas lluvias vienen con tanta furia que arrasan.
Aquí tenemos suerte, porque echamos mano a las aguas del subsuelo; pero esas también se agotarán un día.
Muchas gracias, Luis, y un abrazo con la alegría de estas últimas lluvias.
 
Leyéndote Vicent he podido sentir la sequía sobre el paisaje y todos sus habitantes, aunque está aqui en generales me ha parecido un poema muy triste. Mayo todavía no se ha terminado, vamos a darle algo de tiempo para que rectifique.
Un Abrazo grande;)
Cada vez se resiste más el preciado líquido en visitar nuestros entornos. Llevamos varios meses subiendo todas las semanas a regar la futura vegetación que plantamos... pero que te voy a contar que tú no sepas. Todo sea para que la vegetación tenga su oportunidad y nos la dé a nosotros.
Besos, Valentina, y espero que cuando vengas aquello sea una selva, je je.
 
Muy lindo tu poema, me gustó mucho leerlo, he entrado de lleno en la naturaleza ansiosa de agua.
Aquí en Cantabria sí que ha llovido!!
Abrazo!!
Hola, Eva, aquí también llovió dos días después de escribir el poema... y llovió bien; un gustazo. Claro que en Cantabria es otra cosa, ¡cuánto verde!
Muchas gracias amiga y un abrazote desde el interior de Valencia.
 
Ay que bonito tu poema, Alonso, que necesaria es la lluvia, el agua es vida, pero desgraciadamente, cada vez parece que llueve menos, seguro que somos los humanos los responsables de esta desgracia, nos estamos cargando el planeta, aunque estas palabras estén gastadas a fuerza de ser tan repetidas. Un abrazo, Alonso, me ha gustado mucho.
Ay, Ester, que somos responsables de tantas cosas que ya nos ganamos la condena mucho antes del juicio. Yo procuro hacer mi parte respecto al medio... y la de los que me rodean, pero eso no es suficiente.
Muchas gracias, amiga Esther de los relatos de martes, y un abrazote con lluvias de acompañamiento.
 
Es verdad, antes llovía mucho mas que ahora. Parece como si el clima hubiese cambiado y ya nada es igual. Los agricultores dependían de la época de lluvia y ahora solo siembran tierras que son de riego pues se arriesgan mucho si dependen de la lluvia que no se sabe cuando lloverá.
Sí, antes llovía más y la agricultura era diferente. Ahora se explotan todos los recursos, incluida el agua, y todo se ha convertido en un negocio en el que se priman las ganancias a corto plazo sin importar los daños que se puedan ocasionar.
Aquí, ante la falta de agua, se abrieron pozos que cada vez a más profundidad robaron el agua a otras zonas en las que fluía espontáneamente. Como resultado nos quedamos sin el río que durante todo el año serpenteaba por el pueblo y sus campos. Ahora sólo lleva caudal cuando caen lluvias torrenciales.
 
Sí, antes llovía más y la agricultura era diferente. Ahora se explotan todos los recursos, incluida el agua, y todo se ha convertido en un negocio en el que se priman las ganancias a corto plazo sin importar los daños que se puedan ocasionar.
Aquí, ante la falta de agua, se abrieron pozos que cada vez a más profundidad robaron el agua a otras zonas en las que fluía espontáneamente. Como resultado nos quedamos sin el río que durante todo el año serpenteaba por el pueblo y sus campos. Ahora sólo lleva caudal cuando caen lluvias torrenciales.

!Ay que tristeza que ese rio ya no corra como antes! Todo ha cambiado mucho en todas partes del mundo. !Eso es muy triste pues las nuevas generaciones conoceran un lugar con una belleza menos natural!
 
Funeraria tristeza lleva el río,
menguado en su caudal y en afluentes;
presumo que en verano si no llueve
han de llorar los cauces su descaro,
han de sufrir las piedras y los peces.

Qué angostos los caminos y las sombras,
y los vientos que acercan el poniente;
los minerales suelos ya no pueden
amamantar raíces con sus pechos
ni dar a luz la vida con su vientre.

Las aves surcan cielos despejados,
deshojado de nubes su celeste,
acortan los trayectos, van y vuelven
del árbol que las trae al seco nido,
de su nido a buscar nuevos vergeles.

Las cabras se alimentan de rastrojos,
ramonean el monte y su pendiente,
fenecen los renuevos existentes
reos de haber nacido en la escasez
de unas bocas hambrientas e impacientes.

Se retrasa la lluvia y en la espera
de este final de mayo delincuente
se me ocurre escribir por ver si cede
esta sequía atroz que persevera
en tragarse los charcos y las fuentes.
Excelente poema, como son siempre los tuyos, Alonso, que espero que deleite a la Madre Naturaleza y nos traiga la tan esperada lluvia.
Un abrazo y mi aplauso a tu arte.
 

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