El Harrak Saad
tanjerino
Mi patria no son más que tus ojos y tu pelo gitano, que se expande por todo el universo, bautizado en ciudadano de todo el firmamento. Tu boca pintada en forma de hoja de uva, me hizo probar los mejores vinos. Trasnocho en ti sobre una tizona parada el la faz de la niñez, que es la muerte y el estreno de otro primoroso crepúsculo.
Y mientras yo te oteó, diviso a Afrodita, la utopía y la sencillez de la infancia, aprendo la lista de los dioses, las razones de la satisfacción y del pecado, percibo la tierra jugando por encima de la arena del cielo, y encuentro la razón para secuestrar la noche al mar de los horizontes avariciosos.
Eres hermosa como un pájaro arrepentido, como una rosa del edén, como un pez mandarín que nada por el caudal de mi vida, como luna que aparece todo atardecer por la ventana de mis letras, como la mejor conquista de mis anales, como última tierra donde vuelvo a nacer, donde me entierro y publico mis escritos.¿Cómo viniste, y de dónde viniste? ¿Cómo me salvo de este huracán que me arrastra?!
¿No se si eres la mujer mas bella, o es solo el amor el que me ciega?
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