Brazos de terciopelo,
A los que me sometí;
Cadenas que quise
Para siempre en mí,
Hoy se han tornado
En venenosas sierpes
Que han hundido sus colmillos,
Que han inoculado su veneno,
En mi pecho descubierto, fiel.
Me he deshecho,
Y me he vuelto a construir.
Pero nada queda
De lo que antes fui,
Pues tu trabajo completaste
Con fulgurante éxito,
Sin atisbo de arrepentimiento.
Soy mitad oscura
Recubierta de desdén;
Y odio, con venganza palpitante,
Aquello que tontamente amé.
No tolero las letras ,
Los sentimientos que expresan,
Ese amor que me hizo sucumbir,
Y que el demonio, riéndose,
En mis humanas entrañas,
Deleitándose en mi desgracia,
Esculpió ahí.
No te deseo bien,
Ya que he olvidado
La posible paz
Que el perdón
Me puede dar.
Sólo quiero,
Sólo espero,
Que nuestros caminos
No se lleguen a encontrar;
Pues el animal herido,
Que encierra mi interior,
Si te viera de nuevo,
Desataría mi perdición.
A los que me sometí;
Cadenas que quise
Para siempre en mí,
Hoy se han tornado
En venenosas sierpes
Que han hundido sus colmillos,
Que han inoculado su veneno,
En mi pecho descubierto, fiel.
Me he deshecho,
Y me he vuelto a construir.
Pero nada queda
De lo que antes fui,
Pues tu trabajo completaste
Con fulgurante éxito,
Sin atisbo de arrepentimiento.
Soy mitad oscura
Recubierta de desdén;
Y odio, con venganza palpitante,
Aquello que tontamente amé.
No tolero las letras ,
Los sentimientos que expresan,
Ese amor que me hizo sucumbir,
Y que el demonio, riéndose,
En mis humanas entrañas,
Deleitándose en mi desgracia,
Esculpió ahí.
No te deseo bien,
Ya que he olvidado
La posible paz
Que el perdón
Me puede dar.
Sólo quiero,
Sólo espero,
Que nuestros caminos
No se lleguen a encontrar;
Pues el animal herido,
Que encierra mi interior,
Si te viera de nuevo,
Desataría mi perdición.