lesmo
Poeta veterano en el portal
Con el sol cayendo, en la última tarde,
He visto tu sonrisa desdentada
He visto tu zapato izquierdo sin cordones
He visto tu tabaco,
He visto cómo te tomabas el café,
He visto cómo andabas despacio, inseguro,
Tu desaliño, tu soledad,
Tus ansias de tu hijo
Tu pena por la enfermedad de la que te dejó,
Tu casa vacía, desamueblada,
Tu enfermedad
Y más soledad
Solo yo y el café y el humo de los dos
Pero vi tu sonrisa desdentada
Sonrisa franca, sonrisa de los dos
De cualquier cosa
De compañero, que fuimos, que somos
Y el sol y la luz de la tardía tarde
¡Ay! Compañero, qué purgas, qué culpas
Vi el descosido de tu pantalón, no el hilo
El renglón torcido
Recordé otras tardes de hastío y tedio
Y aquel pasillo repleto de soledades que caminaban
Y te recordé caminando
Y me recordé caminando
Para ver el lóbrego patio, siempre el mismo
Olvidado después de cada ida y venida, por el mismo suelo
Perdido el sueño y los sueños, y los ya soñados, olvidados
Y los gritos
Y las hirientes blasfemias, sin culpa
Recordé, recuerdo
Aquel olor
Qué saben
Qué sabe, porque allí no estaba para oír plegarias
Pero he visto tu sonrisa desdentada
Y por unos momentos tu calma
Y detrás de ellas
Tu alma
Y mi alma
He visto tu sonrisa desdentada
He visto tu zapato izquierdo sin cordones
He visto tu tabaco,
He visto cómo te tomabas el café,
He visto cómo andabas despacio, inseguro,
Tu desaliño, tu soledad,
Tus ansias de tu hijo
Tu pena por la enfermedad de la que te dejó,
Tu casa vacía, desamueblada,
Tu enfermedad
Y más soledad
Solo yo y el café y el humo de los dos
Pero vi tu sonrisa desdentada
Sonrisa franca, sonrisa de los dos
De cualquier cosa
De compañero, que fuimos, que somos
Y el sol y la luz de la tardía tarde
¡Ay! Compañero, qué purgas, qué culpas
Vi el descosido de tu pantalón, no el hilo
El renglón torcido
Recordé otras tardes de hastío y tedio
Y aquel pasillo repleto de soledades que caminaban
Y te recordé caminando
Y me recordé caminando
Para ver el lóbrego patio, siempre el mismo
Olvidado después de cada ida y venida, por el mismo suelo
Perdido el sueño y los sueños, y los ya soñados, olvidados
Y los gritos
Y las hirientes blasfemias, sin culpa
Recordé, recuerdo
Aquel olor
Qué saben
Qué sabe, porque allí no estaba para oír plegarias
Pero he visto tu sonrisa desdentada
Y por unos momentos tu calma
Y detrás de ellas
Tu alma
Y mi alma