dragon_ecu
Esporádico permanente
Un pequeño recoge sus cepillos y betunes para dejar espacio sobre la calle a un cuaderno y un libro. Con el cielo por techo y el sol por lámpara realiza sus tareas. Al rato guarda todo su útiles en un viejo saco de yute y recorre de nuevo la calle en busca de zapatos por abrillantar.
Ese pequeño no tuvo igualdad de condiciones pero tuvo igualdad de respirar y correr, de trabajar y ahorrar, de invertir y prosperar. Estas condiciones de igualdad de oportunidades se dan solo en sociedades libres de celos y envidias, en pueblos humanitarios y generosos. Nadie le regalaba nada pero todos le ofrecían trabajo.
Si hubiera nacido en otro país, en otra sociedad, tal vez hubiera sido protegido por el estado, tal vez hubiera estudiado para ser un empleado público. De seguro hubiera gozado de igualdad de condiciones y se hubiera vuelto un número más en el sistema de seguridad social.
Ese pequeño afortunadamente no vivió eso... trabajó duro para otros y luego para él mismo. Trabajó duro para sí mismo y luego acogió a gente a trabajar con él, a trabajar para él... a trabajar para ellos porque les enseñó a superarse además.
Ese pequeño fue Luis Noboa Naranjo, el que llegara a ser el más exitoso empresario del Ecuador en el siglo XX. Y de su guía salieron gente como los Wrigth, los Febres Cordero, los Aspiazu, los Isaías y otros más.
Hoy los tildan de "burgueses", de "explotadores".
Hoy un grupo de estudiosos de la política económica buscan destruir su trabajo, su esfuerzo, su legado... con el objetivo de "redistribuir la riqueza".
No en balde el socialismo solo sabe distribuir, simplemente porque no sabe generar.
Hoy estamos en lucha contra ese sistema que le pide al pobre que se sacrifique para quitarle al rico, y al final se queda con todo.
NO MÁS SOCIALISMO DEL SIGLO XXI.
La verdadera izquierda sabe que el azadon, que la mandarria y la hoz se manejan con ambas manos.
La verdadera izquierda sabe que sin la derecha no tendrá energía.
Y la verdadera derecha sabe que sin la izquierda no tendrá fuerza.
Ambas saben que una sin la otra solo serán mancos inútiles.
Y así como la izquierda no debe ser sumisa tampoco debe ser intolerante.
Y la derecha no debe ser inhumana ni carente de solidaridad.
Ese pequeño no tuvo igualdad de condiciones pero tuvo igualdad de respirar y correr, de trabajar y ahorrar, de invertir y prosperar. Estas condiciones de igualdad de oportunidades se dan solo en sociedades libres de celos y envidias, en pueblos humanitarios y generosos. Nadie le regalaba nada pero todos le ofrecían trabajo.
Si hubiera nacido en otro país, en otra sociedad, tal vez hubiera sido protegido por el estado, tal vez hubiera estudiado para ser un empleado público. De seguro hubiera gozado de igualdad de condiciones y se hubiera vuelto un número más en el sistema de seguridad social.
Ese pequeño afortunadamente no vivió eso... trabajó duro para otros y luego para él mismo. Trabajó duro para sí mismo y luego acogió a gente a trabajar con él, a trabajar para él... a trabajar para ellos porque les enseñó a superarse además.
Ese pequeño fue Luis Noboa Naranjo, el que llegara a ser el más exitoso empresario del Ecuador en el siglo XX. Y de su guía salieron gente como los Wrigth, los Febres Cordero, los Aspiazu, los Isaías y otros más.
Hoy los tildan de "burgueses", de "explotadores".
Hoy un grupo de estudiosos de la política económica buscan destruir su trabajo, su esfuerzo, su legado... con el objetivo de "redistribuir la riqueza".
No en balde el socialismo solo sabe distribuir, simplemente porque no sabe generar.
Hoy estamos en lucha contra ese sistema que le pide al pobre que se sacrifique para quitarle al rico, y al final se queda con todo.
NO MÁS SOCIALISMO DEL SIGLO XXI.
La verdadera izquierda sabe que el azadon, que la mandarria y la hoz se manejan con ambas manos.
La verdadera izquierda sabe que sin la derecha no tendrá energía.
Y la verdadera derecha sabe que sin la izquierda no tendrá fuerza.
Ambas saben que una sin la otra solo serán mancos inútiles.
Y así como la izquierda no debe ser sumisa tampoco debe ser intolerante.
Y la derecha no debe ser inhumana ni carente de solidaridad.
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