legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día estando en La Habana,
vaya que suerte la mía,
las horas se sucedían
en perpetua caravana.
Deambulaba en disparate,
al encuentro de un café,
y sin querer me encontré
un Bombón de chocolate.
Buenos días mi Bombón;
le dije un tanto asustado
y latiendo acelerado,
mi sumiso corazón.
"Bom dia", me contestó
con su sonrisa carioca,
y una mueca que en su boca
tan pronto se disolvió.
Su mirada, un jaque mate
me planteó sin regocijo;
y sin reservas me dijo:
“Eu não sou seu chocolate”
Mientras tomaba su crema
con absoluta destreza,
dijo con franca nobleza
“Eu sou carioca da gema”
Mira cuánto gusto tengo,
le dije sin vacilar;
y ella volvió a replicar
“Eu sou um fã do Flamengo”
Y fuimos lidiando pues,
sin perder mucho el control;
ella con vasto español,
yo, con nulo portugués.
Todo suele terminar,
y un día nos despedimos;
y al unísono dijimos:
“Eu sempre vou lembrar”
vaya que suerte la mía,
las horas se sucedían
en perpetua caravana.
Deambulaba en disparate,
al encuentro de un café,
y sin querer me encontré
un Bombón de chocolate.
Buenos días mi Bombón;
le dije un tanto asustado
y latiendo acelerado,
mi sumiso corazón.
"Bom dia", me contestó
con su sonrisa carioca,
y una mueca que en su boca
tan pronto se disolvió.
Su mirada, un jaque mate
me planteó sin regocijo;
y sin reservas me dijo:
“Eu não sou seu chocolate”
Mientras tomaba su crema
con absoluta destreza,
dijo con franca nobleza
“Eu sou carioca da gema”
Mira cuánto gusto tengo,
le dije sin vacilar;
y ella volvió a replicar
“Eu sou um fã do Flamengo”
Y fuimos lidiando pues,
sin perder mucho el control;
ella con vasto español,
yo, con nulo portugués.
Todo suele terminar,
y un día nos despedimos;
y al unísono dijimos:
“Eu sempre vou lembrar”
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