DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
El dos que no se olvida
Repentinas formas adelantan sus pasos
y acurrucan su frío en mi nocturno catre.
Multiplica el pulso de mi corazón la intriga,
y en corazas de hielo tórnase mi pecho.
¿... Qué será? - me digo - ¿Qué será?.
Este signo comprime mi respiración.
Es una carta -se oye y lo porta el silencio-
de las lilias almas, de las almas en flor,
de las almas del cielo, del suelo !Qué sé yo!;
y descubro en la huella de un leve acercamiento
el retrato sublime de mi difunta madre
balbuceando !Hijo mío!, ¡Vengo a ti!,.. ¿me recuerdas?.
Me viene entonces fresca la tétrica elegancia
del mes que les exalta a los que ya han partido.
Me viene entonces fresca la rosa cultivada,
el luto de la ausencia, los campos renacidos,
las cruces, las plegarias del culto novembrino
y el dos, número arábigo, el dos que no se olvida.
Por ello sin temores le dije !Ven querida!
le dije !Ven conmigo y dame una alegría!.
Orando un Padre Nuestro, junto a mi almohada ella
entre caricias dijo: Mi bendición te doy.
Me dormitó en sus brazos como si fuera un niño
y lentamente al cielo se elevó sin mí.
Al brotar la aurora sus primeros rayos,
una carta expresa junto a mí encontré:
“Ve a mi tumba hijo que mi frío cuerpo
la visita espera de una blanca flor
y el aroma al cielo con tu voz eleva
en señal que nunca te olvidas de mí”.
Madre mía que amaron mis ojos y mi boca,
del huerto de tu amor me coseché una rosa
y a tu morada fui cual angelito niño
para vivir contigo tu mística presencia,
para volver a tu pecho y mi perfume abierto
dejar que aflore siempre tu nombre y tu recuerdo.
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAIS ORIGEN: ECUADOR
Repentinas formas adelantan sus pasos
y acurrucan su frío en mi nocturno catre.
Multiplica el pulso de mi corazón la intriga,
y en corazas de hielo tórnase mi pecho.
¿... Qué será? - me digo - ¿Qué será?.
Este signo comprime mi respiración.
Es una carta -se oye y lo porta el silencio-
de las lilias almas, de las almas en flor,
de las almas del cielo, del suelo !Qué sé yo!;
y descubro en la huella de un leve acercamiento
el retrato sublime de mi difunta madre
balbuceando !Hijo mío!, ¡Vengo a ti!,.. ¿me recuerdas?.
Me viene entonces fresca la tétrica elegancia
del mes que les exalta a los que ya han partido.
Me viene entonces fresca la rosa cultivada,
el luto de la ausencia, los campos renacidos,
las cruces, las plegarias del culto novembrino
y el dos, número arábigo, el dos que no se olvida.
Por ello sin temores le dije !Ven querida!
le dije !Ven conmigo y dame una alegría!.
Orando un Padre Nuestro, junto a mi almohada ella
entre caricias dijo: Mi bendición te doy.
Me dormitó en sus brazos como si fuera un niño
y lentamente al cielo se elevó sin mí.
Al brotar la aurora sus primeros rayos,
una carta expresa junto a mí encontré:
“Ve a mi tumba hijo que mi frío cuerpo
la visita espera de una blanca flor
y el aroma al cielo con tu voz eleva
en señal que nunca te olvidas de mí”.
Madre mía que amaron mis ojos y mi boca,
del huerto de tu amor me coseché una rosa
y a tu morada fui cual angelito niño
para vivir contigo tu mística presencia,
para volver a tu pecho y mi perfume abierto
dejar que aflore siempre tu nombre y tu recuerdo.
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAIS ORIGEN: ECUADOR
Última edición: