Invierno (Postal I — Nacimiento)

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

INVIERNO
(Postal I — Nacimiento)


Abedules, abetos, mucha noche,
nieve, frío, silencio, paz, y un grito...,
el de un niño abrazado al verso escrito
en el pecho azulado de tu broche.

Acudiste a su encuentro en un derroche
de pasión por vivir el infinito,
y en el vientre de aquel avión tu hijito
te miraba quiescente y sin reproche.

Al llegar lo sentiste con hondura...
Tras el mudo cristal os contemplaba
con la alquimia sin par de su ternura.

¡Era invierno y la noche galopaba
en el rayo de vuestra desmesura!
...Era invierno y la luna os envidiaba.


Kalkbadan
En Madrid, 16 de junio de 2015





 
Última edición:
Ante un hermoso soneto como este, Andreas, que resulta enigmático porque parece remitirnos a una realidad muy concreta que ignoramos, el lector que pretende adivinar da rienda libre a su imaginación, nutrida por sus propias experiencias y lecturas... Imaginé un encuentro, una joven madre que viaja con su hijo a encontrarse en el remoto y helado norte con el padre, convocada por un poema (linda inversión semántica la del «pecho de tu broche»). El cambio del «tú» al «vosotros» en los tercetos marcaría el momento del encuentro, la mirada del padre invernal a través de la ventanilla.
Como en las novelas de detectives, cuando el que indaga encuentra una versión consistente con los hechos, trata de constatarla deduciendo de la versión un hecho aún no descubierto, y descubriéndolo. Pero mi imaginación produjo esta versión recién a la tercera lectura del soneto, no hay más estrofas que me la confirmen, jajaja. Esperaré que la desmientas o, en caso contrario, a la Postal segunda.
abrazo
j
 
Última edición:
Ante un hermoso soneto como este, Andreas, que resulta enigmático porque parece remitirnos a una realidad muy concreta que ignoramos, el lector que pretende adivinar da rienda libre a su imaginación, nutrida por sus propias experiencias y lecturas... Imaginé un encuentro, una joven madre que viaja con su hijo a encontrarse en el remoto y helado norte con el padre, convocada por un poema (linda inversión semántica la del «pecho de tu broche»). El cambio del «tú» al «vosotros» en los tercetos marcaría el momento del encuentro, la mirada del padre invernal a través de la ventanilla.
Como en las novelas de detectives, cuando el que indaga encuentra una versión consistente con los hechos, trata de constatarla deduciendo de la versión un hecho aún no descubierto, y descubriéndolo. Pero mi imaginación produjo esta versión recién a la tercera lectura del soneto, no hay más estrofas que me la confirmen, jajaja. Esperaré que la desmientas o, en caso contrario, a la Postal segunda.
abrazo
j

Consistente y cierta tu interpretación, querido amigo... En este caso era plenamente consciente de que se trataba de un poema intimista en el que, efectivamente, los pronombres eran la poca pista para seguir el sentido de los versos. Por ello agradezco enormemente tu opinión; me sirve para conocer su nivel de «opacidad».
Un lujo tu siempre atenta y entregada lectura, Jorge. Gracias.
Le seguirán tres o cuatro «postales» más, y un epílogo; la esencia gris-nacarada de una vida desarrollada en el tiempo es un ejemplo claro del «Teorema Central del Límite»... por ahí irá la conclusión a las mencionadas postales.
Un abrazo fuerte.
 
Viéndome incapaz de hacer un comentario como el de musador,
solo diré, que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño el dedo de su padre lo tiene abrazado por siempre, y eso se lo leí a G.G. Márquez.
Un abrazo Andreas, y te dejo una postal

 
INVIERNO
(Postal I — Nacimiento)


Abedules, abetos, mucha noche,
nieve, frío, silencio, paz, y un grito...,
el de un niño abrazado al verso escrito
en el pecho azulado de tu broche.

Acudiste a su encuentro en un derroche
de pasión por vivir el infinito,
y en el vientre de aquel avión tu hijito
te miraba quiescente y sin reproche.

Al llegar lo sentiste con hondura...
Tras el mudo cristal os contemplaba
con la alquimia sin par de su ternura.

¡Era invierno y la noche galopaba
en el rayo de vuestra desmesura!
...Era invierno y la luna os envidiaba.


Kalkbadan
En Madrid, 16 de junio de 2015




Un bonito soneto nos dejas Kalkbadan donde tu inspiración junto
a tu talento poético nos hace disfrutar de una bella poesía,
donde el sentimiento acompaña cada verso de principio a fin.
Seguro que después de esta, llegaran más postales. Ha sido un
placer poder pasr por tu espacio. Besos y un abrazo. Tere
 
INVIERNO
(Postal I — Nacimiento)


Abedules, abetos, mucha noche,
nieve, frío, silencio, paz, y un grito...,
el de un niño abrazado al verso escrito
en el pecho azulado de tu broche.

Acudiste a su encuentro en un derroche
de pasión por vivir el infinito,
y en el vientre de aquel avión tu hijito
te miraba quiescente y sin reproche.

Al llegar lo sentiste con hondura...
Tras el mudo cristal os contemplaba
con la alquimia sin par de su ternura.

¡Era invierno y la noche galopaba
en el rayo de vuestra desmesura!
...Era invierno y la luna os envidiaba.


Kalkbadan
En Madrid, 16 de junio de 2015
Precioso soneto, estimado Kalkbadan,
que encierra la emoción del encuentro entrañable,
tal vez de padre e hijo, al conocerse;
bien llevado técnicamente y con bellas imágenes;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Hombre, resérvame un balcón para esa sorprendente aplicación existencial de ese teorema de los teoremas. Puedo llegar a incorporarla a mis clases sobre el tema, jajajaja.
abrazo
 
Un soneto de una belleza formidable, Andreas, por más que a mi me parezca muy críptico y de interpretación difícil, más aun después de leer tu cruce de comentarios con Jorge en los que hablas del "Teorema central del límite", teorema que acabo de descubrir ahora leyendo tu respuesta (soy de letras, jeje..) y por el que he ido rápidamente a interesarme.

Si las mátemáticas sirven de trasfondo a este bellísmo poema eso no hará más que demostrar una idea que ya había expresado yo en otra ocasión con motivo de poemas que están relacionados con la ciencia: las matémáticas, ese lenguaje universal que entiende todo el mundo (que sepa matemáticas) hable el idioma que hable, puede ser también un lenguaje lleno de poesía, inspirador de ella. Creo que hay una íntima relación entre ambos lenguajes.

Espero inquieto más postales, amigo.

Un abrazo.

INVIERNO
(Postal I — Nacimiento)


Abedules, abetos, mucha noche,
nieve, frío, silencio, paz, y un grito...,
el de un niño abrazado al verso escrito
en el pecho azulado de tu broche.

Acudiste a su encuentro en un derroche
de pasión por vivir el infinito,
y en el vientre de aquel avión tu hijito
te miraba quiescente y sin reproche.

Al llegar lo sentiste con hondura...
Tras el mudo cristal os contemplaba
con la alquimia sin par de su ternura.

¡Era invierno y la noche galopaba
en el rayo de vuestra desmesura!
...Era invierno y la luna os envidiaba.


Kalkbadan
En Madrid, 16 de junio de 2015




 
Última edición:
Viéndome incapaz de hacer un comentario como el de musador,
solo diré, que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño el dedo de su padre lo tiene abrazado por siempre, y eso se lo leí a G.G. Márquez.
Un abrazo Andreas, y te dejo una postal


Hola Elenita, cuánta razón carga tu comentario. Un beso.

MI NIÑO

Muero al sentir en la brisa
tu risa;
muero cuando tu pupila
oscila
suspirando... tan en calma
en mi alma.

Al rozar tu piel mi palma
me dejas sin atavío...
Cuánto te quiero hijo mío:
tu risa oscila en mi alma.


Kalkbadan, enero 2011
 
Última edición:
Un bonito soneto nos dejas Kalkbadan donde tu inspiración junto
a tu talento poético nos hace disfrutar de una bella poesía,
donde el sentimiento acompaña cada verso de principio a fin.
Seguro que después de esta, llegaran más postales. Ha sido un
placer poder pasr por tu espacio. Besos y un abrazo. Tere
Hola Tere! Una historias tantas veces escuchada, que me da la sensación de recordarla.
El placer es mío, ya lo sabes.
Un abrazo.
 
Precioso soneto, estimado Kalkbadan,
que encierra la emoción del encuentro entrañable,
tal vez de padre e hijo, al conocerse;
bien llevado técnicamente y con bellas imágenes;
un saludo cordial,
Eduardo

Estimado Eduardo, me alegra sobremanera su paso por estas letras.
Entrañable, así fue. Después, la vida, ya usted sabe.
Un saludo, y siga estupendamente.
 
Hombre, resérvame un balcón para esa sorprendente aplicación existencial de ese teorema de los teoremas. Puedo llegar a incorporarla a mis clases sobre el tema, jajajaja.
abrazo
jajaja! yo te reservo el balcón, pero para que me lances todo el huerto, jaja
Unas divagaciones fruto más del vino que del conocimiento.
Sí te digo, compañero, que me parece un teorema con una trascendencia que da vértigo. Detrás de estos "comportamientos" cuánto se esconde...
Abrazo.
 
Un soneto de una belleza formidable, Andreas, por más que a mi me parezca muy críptico y de interpretación difícil, más aun después de leer tu cruce de comentarios con Jorge en los que hablas del "Teorema central del límite", teorema que acabo de descubrir ahora leyendo tu respuesta (soy de letras, jeje..) y por el que he ido rápidamente a interesarme.

Si las mátemáticas sirven de trasfondo a este bellísmo poema eso no hará más que demostrar una idea que ya había expresado yo en otra ocasión con motivo de poemas que están relacionados con la ciencia: las matémáticas, ese lenguaje universal que entiende todo el mundo (que sepa matemáticas) hable el idioma que hable, puede ser también un lenguaje lleno de poesía, inspirador de ella. Creo que hay una íntima relación entre ambos lenguajes.

Espero inquieto más postales, amigo.

Un abrazo.
¡Hola Juan! Me alegra que te supieran a belleza estos versos; soy consciente de lo opacos que son...
Con respecto a la pedantería de citar el mencionado teorema, simplemente decirte que cautiva el hecho de que ciertos comportamientos aleatorios —con muchos ejemplos en la naturaleza— se ajusten a la distribución Gaussiana; sin más. El que sabe de esto y nos puede dar una lección magistral de la sustancia que subyace de este teorema es el compañero Jorge.
Un abrazo, compañero, y hasta pronto.
 

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